ENCARNACIÓN (De nuestra redacción regional). Desde hace días es incesante el movimiento de camiones en la zona del arroyo Santa María para la construcción de la primera isla, de 7.000 m2. Luego de allí, cimentarán el camino para una segunda ínsula, con una superficie de 4.000 m2 a unos 50 metros de la costa.
Una vez concluidas ambas islas el proyecto prevé deshacer los terraplenes de manera que al lugar solo puedan acceder las aves de la región y utilizarlo como refugio, explicó el ingeniero José Irrazábal, del consorcio Ecosur SA, encargado de los trabajos.
La alameda que rodea al arroyo Santa María, ubicada al noreste de Encarnación, es otro atractivo para los pobladores y visitantes. En sus 1.300 metros de costanera totalmente iluminada, los amantes del esparcimiento realizan caminatas.
El emprendimiento, que avanza a buen ritmo, será la reserva ecológica que estaría concluida para la próxima primavera con la completa instalación de las islas, que acogerán a las aves para que puedan descansar y llevar a cabo su proceso de reproducción y cría.
Serán las primeras estructuras de este tipo que se construyen en la región –lugares solo para los pájaros–, según explicó Irrazábal.
“Es como compensación por haber destruido, a raíz del embalse, un entorno propio de las especies de aves de la zona”, dijo el profesional.
Al consorcio Ecosur, contratado por la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), solo le restan tareas accesorias para concluir los trabajos en Encarnación, como el asfaltado de la otra orilla del arroyo Santa María, que no puede realizarse aún porque la EBY todavía no indemnizó a un propietario de tierras. Con el acceso al Centro Cívico (sambódromo) por la avenida Gaspar Rodríguez de Francia y la construcción de estacionamientos en la costanera República del Paraguay, finalizará sus trabajos en esta ciudad a fines de octubre.
Nulo control
Sin embargo, esta ciudad rodeada de costaneras y paseos ribereños evidencia falencias y errores que desde su inauguración, hace tres años, generan un tránsito cada vez más peligroso.
El tramo de la costanera en la zona céntrica es el más utilizado y los conductores lo tomaron como “vía rápida”, pese a los carteles que indican la velocidad máxima de 30 kilómetros por hora y en el sector de la playa San José a solo 20 kilómetros.
Los que utilizan esta “vía rápida” circulan a alta velocidad. Para colmo, en estas zonas de paseo y relax no hay semáforos que limiten la circulación y tampoco existe control de la Policía Municipal de Tránsito de Encarnación.
Como consecuencia, la gran mayoría se habituó a transgredir la velocidad máxima establecida.
El director de la Dirección de Seguridad y Tránsito de la Municipalidad, Wilmo Cardozo, anunció que ya solicitaron al intendente la compra de un radar, único medio de verificar la infracción, pero por el alto costo (G. 90 millones) no se aprobó el pedido.
Mientras, la zona crítica es la costanera Río Paraná, que rodea al barrio San Pedro, en el la que ocurrieron numerosos graves accidentes por el raudo desplazamiento de automovilistas, que supera ampliamente el límite permitido.
