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Enebro (Juniperus communis)
Es una planta de crecimiento lento que se cultiva en muchos lugares del mundo. El árbol produce frutos duros que han sido usados tradicionalmente para fortalecer el organismo y combatir diversas dolencias. Las propiedades de estos frutos hacen que sean la única parte que se emplea con fines curativos. Se secan para preparar infusiones y aceites esenciales. Con las bayas de enebro se aromatizan algunos alcoholes, en particular en los países nórdicos. Dicen que gracias a ello, los bebedores de ginebra, de aquavit o de schiedam no tienen gota ni reumatismos. También se le reconocen propiedades para favorecer el fluido de los riñones y el buen funcionamiento de la vejiga y la uretra, así como estimulante de todos los sistemas del cuerpo. Se recomienda tomarlo por vía oral para combatir la gota, los problemas musculares y las artritis. Las mujeres lo emplean para la regulación de los ciclos menstruales, pero se debe utilizar con cuidado, pues es un abortivo y debe ser evitado durante el embarazo. Por otra parte, resulta muy útil a la hora de aliviar los problemas gastrointestinales. Aplicado tópicamente alivia los dolores de artritis y de las articulaciones. Al igual que por vía oral, su empleo externo es excelente para combatir los síntomas de la gota, las tensiones musculares y cualquier afección en los tendones. El aceite de enebro aplicado en el pecho mejora la tos y las congestiones. Para hacer una infusión se usan 2 cdas. de bayas secas en una taza de agua hirviendo y se deja reposar durante 20 min, manteniendo tapado para que no se esfumen los aceites volátiles. Se toma una taza en la mañana y otra en la tarde. No debe ser usado excesivamente, ya que puede provocar irritación renal. No se recomienda para personas con trastornos en los riñones. Su uso en general no debe ser más allá de cuatro semanas. También se cree que puede elevar los niveles de azúcar en la sangre, así que los diabéticos deben tomarlo con precauciones.
El aceite de enebro es bastante fuerte y no debe ser aplicado directamente en la piel. Lo ideal es mezclarlo con otros aceites, como el de almendras.
Eneldo (Anethum graveolens)
Es una planta herbácea anual perteneciente a la familia de las apiáceas, está emparentada tanto con el perejil como con las zanahorias. Se tiene mención de ella desde la antigüedad. Es oriunda de la región oriental del mar Mediterráneo, donde hoy abunda. Sus hojas y frutos son usados en cocina como condimentos, y sus semillas se emplean en la preparación de ciertas infusiones con fines terapéuticos. Aunque menos conocida que otras plantas aromáticas, el eneldo es una hierba que puede usarse en la cocina para condimentar nuestros platos, tiene un sabor parecido al del anís con un toque de limón. El eneldo fresco es una excelente fuente de vitamina C. En los aceites esenciales que se obtienen de sus semillas es donde se pueden encontrar los mejores usos medicinales de eneldo, ya que alivian de forma efectiva la distensión abdominal, algunas dolencias del hígado, la flatulencia, el problema de la vesícula biliar, sabiéndose, además, que destruye muy rápidamente las bacterias intestinales que causa la diarrea. Para hacer una infusión para combatir el insomnio y algunas afecciones de tipo nerviosas, se utiliza 1 cdita. de semillas de eneldo bien molidas, poniendo además 1 cdita. de hierbas tanto de tilo como de valeriana a las que se mezcla con agua hirviendo. Dejar reposar y colar. La bebida es un calmante natural que se debe beber antes de acostarse.
Fuentes: Remedios Naturales del Paraguay, de Caio Scavone, Ed. Servilibro; Wikipedia, y ecomania.com
