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Gordolobo (Verbascum spp.)
El gordolobo, verbasco o candelaria es una planta de origen europeo que se caracteriza por sus hojas pilosas y su largo tallo floral, en los cuales se disponen pequeñas y vistosas flores amarillas. Existen distintas especies de gordolobo, y todas ellas comparten las aplicaciones medicinales que se le atribuyen para tratar el sistema respiratorio. Las virtudes balsámicas de esta planta ya eran conocidas en la Antigua Grecia, y aparecen en los tratados de Hipócrates y Dioscórides. El gordolobo tiene la propiedad de suavizar los bronquios, es expectorante y demulcente de todos los tejidos del cuerpo. También se utiliza para tratar las enfermedades pulmonares del ganado. Las flores se secan y sus pétalos se utilizan en infusiones contra resfriados, congestión bronquial, ronquera, asma y alergias. Las hojas machacadas se emplean vía externa, en cataplasma, emplasto o aceite, sobre sabañones, quemaduras y hemorroides. Por su contenido en mucílagos, tiene efecto demulcente y emoliente de la piel.
Grosellero negro (Ribes nigrum)
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También conocido como casis, cassis, zarzaparrilla o parrilla negra, es un arbusto frondoso, no espinoso, de 1,50 m de alto. Su fruto es una baya que, como casi todos los vegetales de color oscuro, guarda gran cantidad de vitaminas, minerales y antioxidantes. La planta (hojas, brotes y frutos) es muy apreciada en Francia por su utilización en repostería, como bebida alcohólica y en perfumería. Científicamente se ha demostrado que el aceite de la semilla de grosella negra tiene un moderado efecto inmunológico atribuible a su capacidad para reducir la producción de prostaglandina E2. Otros estudios le atribuyen a las bayas propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antimicrobianas. Además, tiene una gran cantidad de vitamina C, por lo que tradicionalmente han sido usadas para prevenir enfermedades como el escorbuto. Su sabor amargo y muy ácido evita que se consuma cruda. Sin embargo, se utiliza como ingrediente de tartas, helados, gelatinas y confituras. En Francia se elabora el licor de casis, cremoso y concentrado, que se suele tomar mezclado con otras bebidas, por lo que se emplea como ingrediente de varios cócteles. En fitoterapia, del grosellero negro se aprovechan diferentes partes con fines curativos: las hojas y brotes por un lado, y los frutos por otro, e incluso el aceite obtenido de las semillas. Los frutos son muy ricos en vitamina C y el grupo B, así como en magnesio, lo que le confiere propiedades muy beneficiosas para el sistema nervioso. Otros componentes de las bayas son los flavonoides y los antocianatos. Estos dos tipos de compuestos otorgan a los frutos propiedades antiinflamatorias y preventivas ante diversos tipos de cáncer, así con un efecto antioxidante y antienvejecimiento, y el beneficio de cuidar los capilares, mejorando problemas de visión. Los taninos le confieren propiedades astringentes, adecuadas para combatir procesos diarreicos no infecciosos. No obstante, son las hojas de esta planta las que se siguen empleando con frecuencia por sus notorias propiedades antiinflamatorias. Las hojas y los brotes del grosellero negro son también ricas en flavonoides (rutósico, quercetina e hiperósido) así como en taninos y, nuevamente, vitaminas C y del grupo B. La quercetina es el principio activo responsable de las intensas propiedades antiinflamatorias y los beneficios del grosellero negro cuando se emplea para aliviar procesos de reuma, artrosis o artritis. Además, la misma molécula posee una acción analgésica, muy interesante para tratar las patologías que cursan con dolor. A la larga lista de propiedades medicinales del grosellero negro se le suma la de ser un eficaz diurético, favoreciendo a la vez la eliminación de toxinas en el organismo, en especial el ácido úrico, de ahí su uso en pacientes afectados de gota. También permite regular los niveles de colesterol.
Fuentes: Remedios Naturales del Paraguay, de Caio Scavone, Ed. Servilibro; Wikipedia, y ecomania.com
