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Para para-i (Phyllanthus orbiculatus)
Es una hierba anual que crece en el Paraguay hasta los 30 a 40 cm de altura; se desarrolla en las casas y siempre en lugares con humedad. Es un poderoso disolvente de arenilla y cálculos que se forman en el riñón y la vejiga, además de un excelente diurético, de ahí su nombre popular de “rompepiedras”. Igualmente, sirve para controlar los cólicos renales, la gripe, el paludismo y la diabetes. Es diurético, analgésico y reduce notablemente la hipertensión. Se aconseja hervir unos 30 g de toda la parte aérea de la planta por cada litro de agua y se toma como té, agua de beber, mate y con el tereré. Se consigue durante el verano y la primavera.
Paratodo (Tabebuia caraiba)
Es un árbol nativo del continente americano que crece hasta unos 12 m de altura en los bosques secos del Chaco y en algunas zonas orientales del Paraguay, como Concepción, Amambay, Cordillera y Paraguarí. Sus flores amarillas son muy características, ya que, como el lapacho amarillo, al caer sus hojas aparece la floración. Su nombre deriva de las múltiples propiedades medicinales que tiene, por las cuales fue muy utilizado durante la Guerra del Chaco. Su corteza sirve como antiinflamatorio y para el tratamiento de los males respiratorios, como la bronquitis, la tos convulsa y la gripe. Igualmente, se usa contra la diarrea y la disentería, ya que es un astringente por excelencia. Controla la fiebre palúdica, el ácido úrico, el lumbago y el reumatismo. También sirve para tratar las heridas y las llagas que no cicatrizan, usándose en lavados y aplicaciones externas. Unos 25 a 30 g de su corteza se hierven en cada litro de agua y se bebe como agua, té, en el mate o tereré. Para el uso externo se usa la misma dosis en baños tibios o calientes unas dos o tres veces por semana.
Pata de buey (Bauhinia Forticata Candicans)
Este árbol, también conocido como pata de vaca y árbol de orquídeas, pertenece a la familia Caesalpiniaceae, y se puede encontrar en toda la zona de América Latina y el Caribe. Es nativo del Paraguay y puede llegar a los 10 m de altura. Crece en la zona oriental, en los bordes de los caminos y en los claros de los montes. Es también de uso ornamental y, en muchas ciudades, forma parte de la arborización urbana. Por la disposición de sus hojas, parecidas a la pata del animal vacuno, recibe ese nombre. Las flores son de color blanco con pétalos largos y angostos. Posee espinas en pares en las ramas y frutos en legumbre, aplanados, de color negro con semillas de tono castaño. Tiene varios usos medicinales y aplicaciones curativas. Según algunos estudios científicos, tendría la capacidad de estimular la secreción de insulina, por lo que el consumo de extractos o infusiones, bajo estricta supervisión médica, podría ser de gran ayuda en el tratamiento de la diabetes. Sus hojas tienen propiedades diuréticas, por lo que puede ser útil para prevenir la aparición de cálculos renales, tratar infecciones urinarias y casos de cistitis. Debido a esta misma propiedad, las infusiones de este árbol pueden tener una pequeña acción adelgazante, ya que estimularía la eliminación de líquidos acumulados en el organismo. También tiene propiedades antisépticas, y puede ser utilizado para el tratamiento de enfermedades como la faringitis o resfriados comunes, así como para el tratamiento de heridas superficiales. Se usan las hojas frescas en el tereré o en decocción para el tratamiento de las afecciones hepáticas y renales, como antiinflamatorio y estomacal, y para dolores de garganta y de pecho. Las personas que padecen de diabetes pueden tomar la infusión de esta planta (cinco hojas por infusión) dos veces al día, una por la mañana en ayunas y otra en horas de la tarde. Este tratamiento debe ser por 15 días consecutivos y tomar un descanso de siete días para retomarlo otra vez.
Fuentes: Remedios Naturales del Paraguay, de Caio Scavone, Ed. Servilibro; Wikipedia y ecomania.com
