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Pingo-pingo (Ephedra chilensis K. Presl)
Es un arbusto muy ramificado con ramas fotosintéticas de hojas escasas y con forma de escama. Las efedras son plantas muy resistentes a la sequía y están distribuidas especialmente en las regiones áridas y semiáridas. Esta variedad nativa de Chile, también conocida como retamo silvestre o tramontana, se distribuye principalmente al norte y sur de la cordillera de los Andes, entre la III y VIII región. Ha sido utilizada tradicionalmente por la población indígena con fines medicinales, como estimulante, contra la tos y resfríos, incluyendo el tratamiento del asma, fiebre del heno, problemas urinarios y prostáticos; problemas estomacales y debilidades circulatorias, como depurativo y diurético suave. La decocción se prepara con 1 cda. de hojas del vegetal en 1 litro de agua, hervir 5 min, dejar reposar y filtrar. Beber 1 taza 3 veces al día.
Pipi (Petiveria alliacea)
Esta hierba natural y nativa del Paraguay crece muy bien en casi toda la parte oriental del país. Se desarrolla hasta casi 1 m de altura en los bordes de los bosques y en los claros para formar parte del sotobosque paraguayo. Las hojas y sobre todo las raíces tienen propiedades antiespasmódicas, diaforéticas, diuréticas y emenagogas. Es muy conocida su acción como insecticida (controla los parásitos intestinales), y para curar la sífilis y las enfermedades venéreas. También es antirreumática y sirve para tratar la gripe. Fortalece las encías, actúa contra las inflamaciones y previene las caries. Es un excelente diurético. La planta entera es abortiva, por lo que las embarazadas deben guardar precaución en su uso. Controla las enfermedades hepáticas y es un febrífugo. Se emplea la parte aérea y la raíz a razón de unos 20 g por cada litro de agua.
Plantago (Plantago ovata)
Es una planta originaria del norte de India, Afganistán, Irán, Pakistán y Egipto. La parte usada de la planta es la cubierta de la semilla (o tegumentos), ricas en mucílagos que, en el estómago y en presencia de agua, forman un gel no asimilable por el organismo. Los tegumentos son capaces de absorber hasta sesenta veces su volumen en agua, y aumentan el volumen de las heces y las hace más blandas, con lo que estas se desplazan con mayor facilidad por el tracto digestivo, exigiendo un menor esfuerzo peristáltico al colon. Todo esto se traduce en un suave, pero poderoso efecto laxante, sin retortijones ni irritación, y sin que cree hábito ni provoque pérdida de potasio o sales minerales; es decir, sin ningún efecto secundario indeseable. Facilitan el tránsito suave del contenido intestinal, protegiendo la mucosa digestiva. Es por ello que se dice que el plantago “reeduca” el tránsito intestinal sin producir irritaciones, rompiendo el círculo ciertamente vicioso provocado por los laxantes clásicos. Es ideal para el tratamiento de fondo del estreñimiento crónico y como saciante en dietas de control de peso. La dosis oral usual en adultos es entre 10 y 40 g diarios, repartidos en dos o tres tomas. Si se toma antes de las comidas, puede disminuir el apetito. El efecto aparece de uno a tres días después de haber comenzado el tratamiento.
Fuentes: Remedios Naturales del Paraguay, de Caio Scavone, Ed. Servilibro; Wikipedia y ecomania.com
