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Sabal (Serenoa Repens)
También conocida como palma enana o palmito salvaje, es una planta originaria de las regiones costeras del sur de los Estados Unidos y el sur de California, que ha sido utilizada por los indios americanos durante años para curar numerosos problemas del sistema urinario y reproductor de hombres y mujeres. Es una palmera pequeña, del aspecto de un arbusto, aunque también puede llegar a medir 3 m. Produce frutos muy pequeños dispuestos en racimos, de color marrón oscuro. El fruto del Sabal es precisamente la parte de la palmera que se utiliza con fines terapéuticos, ya que contiene lipidoesterólicos (ácidos grasos, esteroles y ésteres). Diferentes estudios, entre ellos varios publicados por la OMS, han probado su efecto positivo para el tratamiento de la prostatitis o la hipertrofia benigna de próstata y la alopecia androgénica. El sabal impide la producción de la dihidrotestosterona, por lo que se puede utilizar como tratamiento preventivo. El exceso de dihidrotestosterona (DHT) que se acumula también en los folículos pilosos, se considera una de las principales causas de la alopecia o calvicie, concretamente en hombres, por lo que esta planta también actúa positivamente evitando y frenando la caída del cabello. Por otro lado, actúa positivamente ante la incontinencia urinaria tanto en hombres como en mujeres. Precauciones:
En cantidades excesivas puede generar vómitos, mareos o dolor de abdomen. No deben consumirlo personas con cáncer de próstata, embarazadas o mujeres que tomen pastillas anticonceptivas, niños y personas que estén sometidas a tratamiento con testosterona.
Sábila (Aloe Barbadensis Miller)
También conocida como aloe vera, aloe de Barbados, aloe de Curazao, entre otros, es una planta suculenta de la subfamilia Asphodeloideae dentro de la familia Xanthorrhoeaceae. Su contenido nutricional es extenso, ya que contiene vitamina A, C, E y B1, B2, B3, B6 y B12, ácido fólico, minerales, entre otros. Se utiliza el jugo espeso de las hojas (jugo parduzco y amargo, que escurre espontáneamente del corte de la hoja fresca) y el gel de las hojas (líquido viscoso, incoloro y transparente obtenido del corte longitudinal completo de la hoja fresca). Su uso como laxante y cicatrizante está avalado por estudios clínicos. La aloína, colagoga, estomacal, laxante y purgante, contenida en la savia representaba para los antiguos un verdadero elixir de larga vida. El gel incoloro del corazón de las hojas es astringente, bactericida, béquico, cicatrizante, fungicida, antiinflamatorio, hemostático, y virulicida, la parte más activa de la planta. Anestesia los tejidos, alivia las picaduras de insectos, combate con éxito la fiebre y el estreñimiento, dilata los vasos capilares y clarifica la sangre. En dermatología, el gel del aloe vera revitaliza los tejidos, "digiere" las células muertas, hidrata las pieles secas y penetra profundamente la dermis para su mayor beneficio. Es muy sencillo cultivarlo en casa, en una maceta de barro que tenga buen drenaje. Necesita sol directo y se desarrolla muy bien en temperaturas de entre 18 y 25 ºC. Cuando corte las hojas o pencas de la planta, elegir las más externas. Es siempre mejor cortar una penca entera y dejar la parte que no usemos en la nevera o refrigerador, que cortar un trozo de penca y dejar el resto de hoja en la planta.
Fuentes: Remedios Naturales del Paraguay, de Caio Scavone, Ed. Servilibro; Wikipedia y ecomania.com
