2 En una cacerolita mezclar agua y azúcar y poner al fuego hasta alcanzar el punto de hebra dura (este punto se alcanza cuando se forma entre los dedos una hebra de unos dos centímetros de longitud) y el almíbar está entre 102 y 113 ºC.
3 Añadir la yema de huevo con ayuda de un utensilio adecuado (una jeringa o un hilador, un utensilio específico para este fin, que no es más que un recipiente con varios orificios del tamaño adecuado).
4 Dejar que la yema coagule (en varios segundos, hasta un minuto).
