Los 20 aforismos de Brillat-Savarin

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A pesar de haber sido escritos hace 187 años, los veinte aforismos o reglas que presenta Jean Anthelme Brillat-Savarin como prólogo de su obra “Fisiología del gusto” son sentencias universales y de permanente actualidad, en los que se condensan las teorías y principios que el autor ha creado, producto de su experiencia como invitado, cocinero o anfitrión a lo largo de su vida.

1 El universo no es nada sin la vida, y cuanto vive se alimenta.

2 Los animales pacen y el hombre come, pero únicamente sabe hacerlo quien tiene talento.

3 De la manera como las naciones se alimentan depende su destino.

4 Dime lo que comes y te diré quién eres.

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5 Obligado el hombre a comer para vivir, la naturaleza le convida por medio del apetito y le recompensa con deleites.

6 La apetencia es un acto de nuestro juicio, por cuyo intermedio preferimos las cosas agradables.

7 El placer de la mesa es propio de cualquier edad, clase, nación y época; puede combinarse con todos los demás placeres y subsiste hasta lo último para consolarnos de la pérdida de los otros.

8 Durante la primera hora de la comida la mesa es el único sitio donde jamás se fastidia uno.

9 Más contribuye a la felicidad del género humano la invención de una vianda nueva que el descubrimiento de un astro.

10 Los que tienen indigestiones o los que se emborrachan no saben comer ni beber.

11 El orden que debe adoptarse para los comestibles principia por los más substanciosos y termina con los más ligeros.

12 Para las bebidas, el orden que debe seguirse es comenzar por las más ligeras y proseguir con las más fuertes y de mayor aroma.

13 Es herejía sostener que no debe cambiarse de vinos; tomando de una sola clase la lengua se satura, y después de beber tres copas, aunque sea el mejor vino, produce sensaciones obtusas.

14 Un postre sin queso es como una mujer hermosa que tiene solamente un ojo.

15 A cocinero se puede llegar, empero con el don de asar bien es preciso nacer.

16 La cualidad indispensable del cocinero es la exactitud; también la tendrá el convidado.

17 Esperar demasiado al convidado que tarda es falta de consideración para los demás que han sido puntuales.

18 No es digno de tener amigos la persona que invita y no atiende personalmente a la comida que ofrece.

19 La dueña de la casa debe tener siempre la seguridad de que haya excelente café. Y corresponde al amo cuidar que los vinos sean exquisitos.

20 Convidar a alguien equivale a encargarse de su felicidad en tanto esté con nosotros.