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Monterey Jack: Fue creado en 1830 por el escocés David Jacks, en California, Estados Unidos, como un queso de leche de vaca que se maduraba solo durante una semana para que resultara muy blando, suave y blanco. Hasta hoy sigue elaborándose de forma casi igual. Su pasta es blanca y su sabor suave, aunque ligeramente ácido. Entre los mejores se encuentran el Bear Flag Monterey Jack, de Vella Company, y el Sonoma Jack, de Sonoma Cheese Company. Marida muy bien con un Chardonnay californiano o un Riesling.
Moose cheese: Es uno de los quesos más caros del mundo. Fabricado exclusivamente con leche de alce (moose) por la Moose House, en Bjurholm, al norte de Suecia. Estos animales tienen un periodo de lactancia de entre dos y cinco meses, y el proceso de ordeñe es de hasta dos horas por cada hembra. El costo por cada queso es de 1100 dólares el kilo. Hay una variedad de queso azul y otra al estilo queso feta.
Morbier: Recibe su nombre del pequeño pueblo francés de Morbier situado en el departamento de Jura a unos 15 km de la frontera con Suiza. Su producción está documentada desde el siglo XVIII; lo fabricaban originariamente pastores de las montañas en sus propias granjas. A simple vista, parece que este queso está dividido por una línea de moho. En realidad, se trata de ceniza o carbón. Antiguamente se elaboraba con cuajada sobrante de otros quesos. La cuajada del primer día se conservaba cubierta con una capa de ceniza hasta que se incorporaba la del día siguiente. En aquella época, se elaboraba en las granjas del Jura, en invierno. Actualmente, la mayoría es industrial y procede de una misma partida de leche; la ceniza se añade como decoración. Según el reglamento de la Denominación de Origen Protegida del Morbier, que ha cambiado recientemente, este ha de ser siempre con leche cruda únicamente de vacas de las razas montbéliarde o simmental française. Semiduro, prensado, de corteza natural cepillada, se degusta con un Pinot Gris de Alsacia, Seyssel Fleurie o Beaujolais.
Mozzarella: Este queso puede consumirse fresco o maduro, y su uso tradicional es en las pizzas. La mozzarella auténtica se elabora con leche de búfala. En la Campania, al sudoeste de Nápoles, se han criado rebaños de búfalas desde el siglo II d.C., excepto durante el periodo de la guerra en que las tropas nazis los destruyeron al batirse en retirada. Aunque la mozzarella de búfala está recuperando de nuevo el mercado, sigue elaborándose mucha mozzarella con leche de vaca, no solo en Italia sino también en otros países. Sin embargo, no hay comparación entre una y otra. La mozzarella de búfala posee una textura mucho más blanda y menos correosa; su sabor es mucho mejor. La mozzarella italiana se produce en forma de pequeñas bolsas casi ovaladas y se envasa en cuencos o en bolsas precintadas, con suero en su interior. Marida muy bien con un Chardonnay californiano o un Chablis.
