Los quesos más famosos

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Los quesos son tan diversos desde su origen, textura, tipo de leche, color, sabor e incluso en su combinación con otros alimentos. Es importante conocer sus características para apreciarlos mejor. En esta página, una guía para que los amantes de los quesos puedan compararlos, desde sus texturas hasta con qué acompañarlos.

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Odre: Es un queso español, de la región de Cataluña, muy cremoso, justo debajo de su corteza aterciopelada de color blanco llega a ser casi líquido y se deshace en la boca. En boca se percibe la untuosidad de la leche de oveja, que permite disfrutar lentamente del queso. Delicioso por sí solo o sobre pan tostado, con frutas frescas dulces contrasta muy bien (pera, durazno, higos, cerezas, frutillas) o con frutos secos tostados. Para degustar toda su riqueza de sabores se recomienda consumirlo a temperatura ambiente, entre 18 y 20 ºC. Se recomienda probarlo con cava, ligeramente ácido y dulce, con el carbónico integrado (cavas reserva), o vinos blancos jóvenes, de acidez moderada, principalmente Chardonnay, Riesling o Moscatel, o tintos Merlot o Pinot Noir.

Oka: Es un queso semiblando de leche de vaca, uno de los más populares quesos canadienses. Procede de una vieja receta original importada de la Bretaña francesa, a finales del siglo XIX por un monje benedictino y siguieron elaborando su queso en un monasterio de la ciudad de Oka, cerca de Montreal. Actualmente, se elabora en la cooperativa láctica más importante del Canadá, Agropur, pero sigue madurando en las bodegas del monasterio. Muestra una textura mejor, menos correosa que su primo francés, el Port Salut, y un sabor más interesante, cremoso, con un sutil recuerdo a nueces, su aroma es fuerte y picante. Fundido encima de verduras frescas es un delicioso acompañamiento de cualquier plato, o como postre, acompañado de manzanas. Marida muy bien con Zinfandel o Riesling.

Oscos: Esta variedad viene mencionada en los libros medievales del monasterio benedictino de Villanueva de Oscos, en la región de Asturias, España. Es el queso de las tres “g”: grande, graso y grueso. Hecho con leche de vaca del tipo blando o semiblando, con forma cilíndrica o en barra y un peso entre 400 g y 3 kg. Su corteza es fina y amarillenta, de pasta consistente y firme, con algún pequeño ojo, mecánico, de un color claro ligeramente amarillento. Además de la compañía del vino, se aconseja combinar este queso con espumantes bruts elaborados con uva de las variedades Chardonay y Pinot noir.

Ossau Iraty: Conocido también como Iraty, se trata de un queso vasco procedente del lado francés de los Pirineos y no del español. Originalmente, se elaboraba con leche cruda de cabra, pero actualmente lo han copiado en muchas queserías francesas. Se produce en cilindros de tamaño mediano, de caras redondeadas. La corteza es beige grisáceo. La pasta es de color amarillo claro y textura suave y está salpicada por pequeños agujeros y grietas. Posee un aroma característico: agrio, a vino, con un toque de granja; su sabor es realmente ácido y especiado. En el paladar resulta dulce y sabroso y perdura un regusto a limón y a moho. Este queso tiene Denominación de Origen Protegida por la comunidad europea. Puede servirse en una tabla mixta, con manzanas, peras o uvas, en ensaladas y sándwiches, o combinarse con jamón serrano. En su región de origen no suele utilizarse en la cocina, aunque resulta excelente rallado sobre papas asadas, con un vino Cahors, Madiran, Irouléguy o Jurançon.