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Tetilla: Se lo llama también queso de perilla, y tiene forma de esa fruta o de seno de mujer. Procede de leche de vaca, producida en el territorio natural de Galicia (España) y de las razas Frisona, Pardo Alpina y Rubia Gallega. La corteza es fina, de color amarillo, sin mohos. La pasta es blanda, cremosa, uniforme, con pocos ojos y de color blanco amarfilado. El sabor es suave, lácteo, mantecoso, ligeramente acidulado y con un toque de sal. Este queso tiene la DOP Europea. Es un queso con buenas características para ser fundido. Puede servirse en finas lonchas, con jamón serrano, chorizo y una copa de vino, un jerez o un cava. Es excelente sobre rebanadas de pan, con verduras asadas o corazones de alcachofas en aceite.
Tiétar: Este queso se produce en el valle del Tiétar, en la región española de Ávila. Está elaborado con leche pasteurizada de cabra, es de pasta blanda con corteza enmohecida. Puede ser graso o extragraso, dependiendo de la época y del tiempo de curación. Tiene un formato exterior tubular ligeramente aplanado de tamaño medio y un peso aproximado de 1,300 kg. Su corteza exterior es blanda y con un color azul verdoso producida por la acción de mohos tipo penicilium. Su aspecto interior es de color blanco y la pasta es compacta, cerrada y sin ojos. Tiene un olor ligeramente ácido, algo picante en la nariz, apreciándose toques herbáceos. Tiene una textura cremosa y adherente que se funde en el paladar. Su sabor es ácido y poco salado. El picor se va acentuando hasta que se vuelve agresivo. Durante la fase de oreado, el queso se sala por encima y se pulveriza con esporas de moho penicilium para que, durante la maduración y en determinadas condiciones de temperatura y humedad, se desarrolle en la corteza y produzca esos aromas y sabores tan peculiares. Este queso combina bien con frutos secos ligeramente tostados y poco salados. Se acompaña con vinos blancos afrutados, vinos blancos secos de crianza en barrica y vinos tintos jóvenes con pocos taninos.
Tillamook cheddar: Creado en Oregon, Estados Unidos, es un queso duro, apto para vegetarianos, de elaboración industrial, tradicional, hecho de las leches de vacas Holstein y Jersey. Este queso se elabora con leche tratada con calor, sin ser pasteurizada. Ese proceso permite conservar algunas de las bacterias esenciales que hacen posible obtener un Cheddar de primera calidad. Para cumplir con las normas de salubridad estadounidenses, el Cheddar debe comercializarse con una maduración no menor de 60 días, aunque, generalmente, se deja más tiempo para que alcance el grado que se denomina sharp o extra sharp. Su gusto frutal y su cualidad de “hacer agua la boca” son difíciles de resistir. Se sirve en tablas de quesos, salsas, platos al horno, rallados y gratinados, con un Chianti, un Zinfandel californiano o una cerveza negra.
Tilsiter: Este queso fue creado por los inmigrantes holandeses de la antigua ciudad de Tilsit, situada al este de Prusia, antes Soviet Sovetsk y actualmente parte de Lituania. Desde entonces, ha sido muy copiado y, actualmente, se elabora en toda Alemania. Al este del país se le conoce también como Tollenser. La forma tradicional del Tilsiter es una gran rueda, aunque la tendencia es que se elabore en forma de grandes barras que facilitan el corte con máquina. Es un queso de leche de vaca que posee una fina corteza marrón; su pasta es amarilla y cremosa y muestra un gran número de orificios. La textura es mullida y elástica, aunque bastante húmeda. Algunos quesos, especialmente los elaborados en barras, poseen un sabor suave y algo ácido, pero los mejores resultan intensamente especiados. El Tilsiter es un queso versátil y en Alemania se sirve tradicionalmente cortado en fetas para desayunar, en dados en ensaladas y como aperitivo, o en grandes cuñas para las tablas de postre. En la cocina, resulta excelente sobre hamburguesas o fundido en salsas de queso para pastas, tarteletas o sobre papas. Hace maridaje perfecto con una cerveza alemana.
