Pierre Hermé nació el 20 de noviembre de 1961, en la ciudad francesa de Colmar (Alto Rin). Es un digno sucesor de cuatro generaciones de panaderos y pasteleros alsacianos; a los 14 años comenzó su aprendizaje con el mejor pastelero del mundo: Gaston Lenôtre, en cuya escuela llegó a ser un alumno avanzado. A los 24 años se convirtió en el chef pastelero de Fauchon, una célebre empresa gastronómica francesa, donde permaneció por once años.
Debido a su contrato de exclusividad con Fauchon, Hermé abrió la primera de una serie de pastelerías-boutique con su nombre en Tokio, en 1998, en el hotel Otani, seguida por un salón de té en el 2000 en el área de shopping del parque Disney de Tokio. Su primera tienda en París, en la rue Bonaparte del barrio más chic, Saint Germain des Prés, abrió en 2002, revolucionando el concepto de confiterías que se tenía hasta entonces. Sus creaciones en chocolate y masas se exhiben en vitrinas como si fueran joyas, en un ambiente con una decoración extremadamente refinada. Actualmente tiene siete locales en Tokio, seis en París, uno en Londres, una tienda online y un atelier en colaboración con la prestigiosa escuela de gastronomía Ferrando y la Cámara de Comercio de París, donde a los chefs jóvenes se les enseña la magia dulce.
Pierre Hermé es la persona más joven de la historia en ser nombrada chef pastelero del año en Francia, y el más joven en ser condecorado como Caballero de las Artes y de las Letras. Además de recibir la distinción de Caballero de la Legión de Honor en 2007, otorgada por el entonces presidente de Francia, Jacques Chirac.
Estilo
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Hoy en día el nombre de Pierre Hermé se asocia en el mundo con el arte de la alta repostería. No solo es un experto en los postres más clásicos de la cocina francesa, sino que se lo considera un verdadero pionero en el campo del gusto, sus creaciones revelan una valiente y revolucionaria combinación de sabores muy diferentes y productos poco usuales para los ingredientes de confitería.
Hermé favorece las combinaciones más opuestas, los sabores amargo, ácido, picante y afrutado, así como las diferentes temperaturas, colores, texturas, aromas. Rosas con almendras y frambuesas, aguacate y chocolate, tomate y vainilla, chocolate de leche con jengibre...
Es un “arquitecto del gusto" ofreciendo postres gourmet sin precedentes hasta ahora. Como un diseñador de moda, Pierre Hermé produce dos colecciones al año: primavera/verano y otoño/invierno. Cada una de ellas inspirada y dedicada a un tema en particular, con su propio nombre, como “Kawaï” (que significa preciosura en japonés)…
Uno de los materiales favoritos de Hermé es el célebre macaron francés. Se trata de un suave bizcocho de almendras y claras de huevo, que se compone de dos galletas redondas planas intercaladas con relleno, similar al alfajor, pero que no llega a pesar más de unos pocos gramos. Quizás su más famoso macaron es el Ispahan, realizado con rosas, lichis y frambuesas; él lo comparó como su “traje de Chanel” (el que más vende). Como filosofía, prefiere decoraciones discretas y “usar el azúcar como sal, en otras palabras, como un condimento para realzar otros matices de sabor”. A menudo hace un uso atrevido de ingredientes salados en sus postres, como los rastros de vinagre balsámico, el queso parmesano o las aceitunas en sus tortas y cremas de postre en capas, e incluso ha utilizado maíz a la parrilla en una torta.
