Pimientas que no son pimientas

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La confusión nace del despiste o equivocación que cometió Colón a su llegada a América. Como en principio creyó que había llegado a la India, pensó que aquél fruto picante que comían los lugareños era la pimienta tan ansiada por los españoles.

En realidad se trataba del ají, palabra que viene del quechua y significa justamente “fruto picante”. Cuando se extendió hacia el norte, los aztecas mexicanos lo llamaron chile, y cuando llegó Colón, no se dio cuenta que se trataba de un nuevo picante y lo bautizó como Pimienta de Cayena equivocadamente. La palabra quedó para bautizar todo tipo de picantes, como también la Pimienta de Jamaica, que son bayas de un árbol tropical que puede medir unos 10 metros de altura y que crece en Jamaica, México, Guatemala y Belice. Se denomina también Pimienta de Tabasco y, en inglés, Allspice (todas las especias), porque su sabor recuerda a una combinación de clavo de olor, nuez moscada y canela. En el Caribe se la conoce con otros nombres tales como Pimienta Gorda, Pimienta Guayabita, Pimienta Dulce, Pimienta Inglesa o Malagueta. Es ligeramente picante y los granos son un poco más grandes que los de la auténtica pimienta.