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Chía (Salvia hispanica L.)
Las semillas de chía provienen de una planta herbácea perteneciente a la familia de la menta, nativa de México y Guatemala, donde era un cultivo alimenticio muy importante para los aztecas. Actualmente se las considera un superalimento, debido a sus numerosas propiedades nutricionales. Tiene múltiples beneficios y diversas propiedades que hacen de su composición una maravilla dotada de mil características. No necesitan molienda para ser consumidas, pudiéndose añadir a batidos, espolvorearlas sobre ensaladas, sopas, cereales, avena o yogur, y mezclarlas en prácticamente cualquier receta de cocción. Las semillas remojadas en agua liberan el mucílago, produciendo un líquido gelatinoso prácticamente insípido. Cuando una cucharada de chía es mezclada con agua y puesta a reposar durante algunos minutos, se formará un gel sólido; tal reacción se debe a la fibra soluble de la semilla. Algunos investigadores suponen que tal fenómeno sucede también en el estómago, cuando se ingieren alimentos que contienen este tipo de gomas. Estas propiedades hidrofílicas de la fibra soluble de la semilla de chía, que posibilitan que la semilla absorba agua hasta 12 veces su propio peso, permiten que, una vez consumida, el organismo prolongue su estado de hidratación, retenga humedad y se regulen más eficientemente los fluidos corporales, la absorción de nutrientes y, consecuentemente, el balance electrolítico. Para aprovechar sus beneficios, basta con añadir una o dos cucharaditas en nuestras comidas.
Comino (Cuminum cyminum)
Es una especia muy agradable, con un sabor picante, que se utiliza en la cocina de la India, México, Oriente Medio, mediterránea y en un poco de la cocina china. Hay semillas de tres diferentes colores: blanco, negro y ámbar. El valor nutricional del comino es increíblemente alto: cada 100 g está repleto de numerosas vitaminas y minerales; contiene abundante hierro, calcio, magnesio, manganeso, fósforo, sodio y zinc, para nombrar unos pocos. El comino tiene un característico sabor amargo y un olor fuerte y dulzón, gracias a su alto contenido en aceites. Se puede utilizar en grano (semillas) o molido; se recomienda moler justo antes de su utilización. El sabor que aporta a los platos proviene fundamentalmente de su aroma, por lo que si se utiliza en grano, suele ser habitual tostar las semillas para que los aceites esenciales expresen toda su fuerza. Su fruto, alargado y pequeño, contiene cuminal, un principio cuyas propiedades lo hacen recomendable en medicina natural para combatir diversas dolencias. En cuanto a las propiedades del comino para la salud, su principal virtud es su efecto carminativo; es decir, por ser antiespasmódico reduce la generación de gases y disminuye las fermentaciones de la flora intestinal. Es muy bueno para la digestión y actúa en forma efectiva como diurético. Para aprovechar sus bondades, basta con consumir una a dos cucharaditas al día en infusiones y alimentos.
