Sonados procesos con tufo político y un incierto final

Agosto se presenta propicio para un agitado movimiento judicial con un camino incierto

Sonados procesos con tufo político y un incierto final
Sonados procesos con tufo político y un incierto finalArchivo, ABC Color

La semana que pasó, desde su inicio estuvo marcada por esta mezcolanza jurídico política relacionada a la cuestionada acta bilateral de Itaipú.

De hecho, la semana comenzó con la declaración testifical del presidente de la República Mario Abdo Benítez. Su vicepresidente Hugo Velázquez no quiso ser menos y al día siguiente también declaró ante los mismos fiscales que habían escuchado al mandatario.

Acto seguido, el excanciller Luis Castiglioni se presentó ante los investigadores a dar su versión.

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En cualquiera de los casos, las dudas no se despejaron y son los acuerdos políticos, antes que el proceso judicial, los que parecen marcar el camino de una historia, cuyo final es impredecible.

En medio de todo esto, la fiscalía imputó a su anterior jefe. Javier Díaz Verón, ex fiscal general del Estado y otrora hombre poderoso parece signado a sentarse en el banquillo de los acusados a defenderse de hechos de supuesta corrupción.

Pese a que su hermano es el gobernador de Caazapá. a Díaz Verón se lo ve abandonado y parece que el camino final sería el de la condena, aunque aún queda mucho por recorrer.

Distinta es la situación de Miguel Cuevas, quien al igual que Díaz Verón está imputado por enriquecimiento ilícito.

La unidad granítica del Partido Colorado ante la inminencia de un juicio político le vino bien a Cuevas para evitar el desafuero y la posibilidad de discutir ante un juez su ida a la cárcel.

Más incierta es aún la situación del senador Javier Zacarías Irún y de su esposa Sandra McLeod, también imputados por corrupción.

Son tantos los incidentes presentados que ya nadie entiende en qué situación están la causas abiertas para ambos. En una de ellas inclusive tienen un requerimiento de prisión por parte de la fiscalía.

Paralelamente, el caso Curuguaty que costó la vida a 11 personas y la remoción del presidente Fernando Lugo quedó reducido a un apercibimiento al camarista Emiliano Rolón Fernández, quien integró la Corte Suprema de Justicia (ante la inhibición de sus miembros) y votó por la nulidad de la causa.

Una de las mayores tragedias de nuestro país quedó en la nada y nadie asume las consecuencias.

Y esta semana se presenta también muy movida a partir de que para mañana está previsto el inicio del juicio oral y público para el exministro del interior Walter Bower.

Diecinueve años luego de iniciado el proceso, Bower se sentará en el banquillo de los acusados junto a dos policías.

El principal querellante es el comisario Alfredo Cáceres (R), quien denunció que fue torturado en la sede de la Marina porque supuestamente comandó un intento de golpe contra el gobierno de Luis González Macchi.

Con chicanas intentaron extinguir este proceso, pero la Corte Suprema, con buen tino declaró la causa como imprescriptible ya que se calificó el hecho como tortura.

El debate empieza mañana y veremos en qué termina.

Vientos propicios

Los casos que involucran a políticos dependen de los vientos que soplan en los momentos de los procesos. Para algunos pueden ser muy propicios para otros, lo contrario.

ocaceres@abc.com.py

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