Alcaraz aclara que no todos los asesinos, sean seriales o no, pueden ser catalogados como psicópatas. “Es un gran error pensar que todos ellos son psicópatas; de hecho para la literatura y en las redes sociales que uno consulte, los asesinos en serie son psicópatas y eso no es correcto, en lo absoluto”, explicó.
Añadió que encasillar a los homicidas seriales en la psicopatía se debe a una tendencia “que hubo en una época en que coincidieron, una serie de asesinos con grandes rasgos psicopáticos e incluso psicópatas, lo que puede pasar, pero no es la totalidad”.
En cambio en la totalidad de los asesinos e incluso violadores seriales, según explicó Alcaraz, el trastorno psicológico real es una obsesión compulsión, “por eso repiten conducta, reinciden”.
Fantasía del orden
El especialista extranjero explicó que la personalidad de este tipo de criminales se construye a partir de la ideación que tejen en su cabeza, es decir, existe un ideal que persiguen. “Ellos, su fantasía la quieren perfeccionar tan al cien por cien, porque es lo que le da realmente esa connotación emocional de satisfacción”.
Sin embargo, “si fallan en algo; por ejemplo, que ellos quieran una víctima rubia y la víctima que cojan en ese momento o sobre la que actúan sea morena; eso, ya les provoca disfunción”, lo que provoca un sentimiento de frustración en ellos y van a reincidir hasta cumplir su fantasía, como un bucle, manifestó.
“Ellos tienen un caos en los que su orden es su fantasía”, declaró Alcaraz.
Como protección
En cuanto a la correlación entre la fantasía y el ambiente de desarrollo de la persona, el especialista explicó que “de pequeños hemos fantaseado. La fantasía es fundamental para el desarrollo”, sin embargo, la personalidad fantasiosa tiene varios problemas importantes de fondo, pues “de pequeños la mayoría de los sujetos, no todos, sufrieron una serie de vejaciones, abuso sexual por parte de los progenitores, incluso violencia por parte de los progenitores”.
Esa situación de violencia y malos tratos los llevó a “la construcción que ellos hacen de una especie de castillo independiente. Su fantasía es un mundo ideal para soportar esa niñez dura, en esa fantasía que es modélica. Para ellos es un Disney”, profundizó.
Estas personas, crecen y se vuelven personas introvertidas, pero “cuando se junta con la pubertad, cuando aparece el reclamo sexual y como no tienen esa socialización con amigos o con otras personas, muchas veces recurren a lo que sería pornografía, etc. técnicas, y ahí entran incluso técnicas sadomasoquistas, incluyendo su fantasía. El caso es que llega un momento en el que todo llega a un tope que se llama técnicamente el ‘freno moral’ que todos tenemos, solo que nosotros tenemos una educación, una sociabilidad hacia los demás, pero ellos no”.
Los sujetos con este tipo de personalidad, pueden ejercer la violencia tanto de forma interior como exterior. Los primeros se autolesionan, autoflagelan y hasta llegan a suicidarse, mientras que en los segundos su actuación “va desde pequeños delitos a grandes delitos. Van evolucionando hasta lo que en ese momento conlleva, por eso en muchas escenas de los crímenes ves verdaderas salvajadas, sadomasoquistas o incluso con componente de violencia sexual extremas”, describió el criminólogo.
