De nada sirven los lamentos y las quejas

Otro traspié tuvo el Gobierno paraguayo al intentar recuperar a los prófugos de la justicia: Juan Arrom, Anuncio Martí y Víctor Colmán, pues los mismos huyeron al continente europeo aprovechando la lentitud en el proceder de las autoridades paraguayas.

De nada sirven los  lamentos y las quejas
De nada sirven los lamentos y las quejasCaló, ABC Color

Los tres connacionales, buscados por el secuestro de María Edith Bordón, aprovecharon que las principales autoridades paraguayas, del Ministerio de Relaciones Exteriores y la Procuraduría General de la República, se durmieron.

Primeramente y tras el revés que obtuvieron Arrom y compañía ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su millonaria demanda contra el Estado Paraguayo, comenzaron a trazar un plan B, consistente en tramitar documentaciones para un viaje a Finlandia y un plan C, escapar a Uruguay, solicitar también allí el estatus de refugiados y esperar los resultados del primero.

En Brasil se les había revocado ya el estatus de refugiados días antes de conocerse la sentencia de la CIDH, por lo que escaparon e ingresaron a Uruguay, de forma irregular.

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Instalados en territorio uruguayo solicitaron que se les otorgue el estatus de refugiados políticos y también acudieron a un Juzgado de Montevideo ante el cual solicitaron la exención de la orden de captura que pesaba sobre ellos, pero no contaban con que el juez ordenaría la detención de los tres.

Mientras estaban presos en la cárcel uruguaya de Punta Rieles aguardando la resolución a su pedido de refugio y la confirmación del viaje al continente europeo, el Gobierno paraguayo seguía inoperante en todas sus estructuras, pese a haber contratado abogados en dicho país.

Transcurrieron dos meses. El 27 de setiembre se conoció la sentencia que otorgaba a los tres el refugio político en Uruguay. La fiscalía apeló la decisión judicial, pero… los descargos los presentó a destiempo, por lo que la resolución judicial quedó firme el mismo día que Arrom, Martí y Colmán abandonaron su estatus y salieron de ese país, con escala en Madrid, rumbo a Finlandia.

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Sin embargo, la Secretaría Nacional de Inteligencia fue la que pudo ver desde lejos cómo escapaban los tres paraguayos, quienes en teoría son prioridad para la justicia. Además de que ya contaban con documentos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que les daba una especie de “tránsito libre” en su trayecto a Finlandia.

Ya en España se logró demorar a los tres paraguayos, pero como el código rojo de Interpol no estaba activo contra Arrom, Martí y Colmán, los mismos lograron salir del aeropuerto de Barajas hacia Finlandia.

Ninguna de las autoridades pudo hacer algo a tiempo, quedaron dormidas en los laureles esperando que se otorgue la extradición desde Uruguay. Y menos la burlada Secretaría de Inteligencia, que en teoría debe velar por “la defensa de los más altos intereses de la Nación”, lo que no cumplió en esta ocasión.

Ahora el panorama está más difícil, pues no hay relaciones diplomáticas con el país nórdico y se debe idear una nueva estrategia para intentar traer a Arrom, Martí y Colmán ante la Justicia paraguaya. Eso si ya no están ideando más planes para huir y si antes no se escurren de nuevo de las autoridades paraguayas.

De nada sirven los lamentos ni las protestas y mucho menos delegar la responsabilidad, pues solo queda el trabajo interinstitucional y llevar adelante todos los procesos, intentando adelantar cada movimiento para evitar nuevas sorpresas.

ariel.espinoza@abc.com.py

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