La llamada alienación parental y los problemas de pareja

José Vera Gómez. Psiquíatra Forense

drjosevera@gmail.com

Genaro Riera Hunter. Psicólogo Clínico-Psicoanalista

genarorierah@gmail.com

Carlos A. Arestivo. Psiquíatra Forense

carestivo@gmail.com

1. La alienación parental (AP) es un proceso que suele ocurrir cuando una pareja con alto nivel de conflicto se separa o están en proceso de separación y uno de los progenitores aísla, aleja e impide el relacionamiento de los hijos con el otro progenitor. Este proceso tiene ciertas características, que son muy parecidas en todos los casos. Son como “calcados” o como “fotocopias” de los casos, como suelen decir las víctimas (categoría Jurídica) o los pacientes (categoría Clínica).

En la alienación parental al padre que obstruye se le llama “alienador”, y el obstruido “alienado”.

Para definir lo que es la AP, nos remitimos a la Ley N° 12318/10 del Brasil “contra la alienación parental”, cuyo artículo 1 dice:

“Se considera un acto de alienación parental la injerencia en la formación psicológica del niño o adolescente, alentado o inducido por uno de los padres, abuelos o por quien tenga autoridad sobre la custodia o vigilancia del niño o adolescente, con el fin de al niño a renunciar al progenitor alienado o que cause un perjuicio al establecimiento o mantenimiento de los vínculos con este último”.

2. Los problemas de parejas están en el centro de esta conflictiva. El síntoma en la pareja es su partenaire, el problema de pareja (P P) como síntoma, señala JAMILLER: es decir, un cierto disfuncionamiento que evalúa cada sujeto y que sostiene su queja es lo que se presenta como síntoma o problema de pareja. La separación o la separación como proceso o como separación efectiva deja un partenaire en solitario en el fracaso y necesita dar sentido a la ruptura y cuando no la encuentra la llamada Alienación parental muchas veces se impone, no es la única salida pero muchas veces es la salida de la angustia. El dolor en la relación, la imposibilidad de formar una relación o las dudas en la formación de la relación, los pensamientos sobre la identidad del buen partenaire son estados subjetivos que participan muchas veces como empujes a “resoluciones” psicopalogizantes. Separaciones, dolor, formaciones de parejas son cuestiones que participan en las llamadas Alienaciones parentales.

A esto hay que sumar también el “quien de los dos tienen razón” y es allí cuando la suposición de que siempre el otro es culpable en que se judicializa el vínculo. En este nivel entra lo jurídico y los aspectos o dimensiones clínicas de los sujetos intervinientes quedan fuera y queda complicada la situación de la infancia atrapada en esta lógica del “quien tiene razón”.

Construir algo que no está dicho en una situación que alcanzó un estatus jurídico es prácticamente imposible porque el producto AP está consolidado y tratado ya bajo la dimensión del Discurso Jurídico. La llamada AP es ya una categoría jurídica que supone una dimensión clínica que es la causa de ese producto llamado alienación parental. Es producto de un proceso clínico in-visibilizado por muchas razones y cuesta hacer reversible esta posición cuando esta judicializada. Este lugar que tiene la AP es de alta tensión y ponen en mano de la justicia “el quien tiene razón”. Cuando los problemas de pareja de dimensión clínica pasan a la dimensión jurídica quiere decir que se ha clausurado toda dimensión de interrogación y de esta manera los procesos no visibilizados quedaran tapiados desde el orden jurídico. El análisis en su dimensión clínica es siempre fructuoso en la medida en construye algo que no estaba dicho, visibiliza un proceso que es el que lleva al producto: la alienación parental.

3. Cuando estas circunstancias se dan generalmente los obstaculizadores o alienadores recurren, y es así en todo el mundo, a las mismas conductas: por ejemplo, realizan una campaña de descalificación sobre el comportamiento del progenitor alienado en el ejercicio de la paternidad: hablan mal del otro padre a los hijos. Pero no solo a los hijos sino también a los demás familiares, en la comunidad, e inclusive en la actualidad la campaña se hace por internet. Otras conductas típicas de la del progenitor alienador son: obstaculizar el ejercicio de la patria potestad; obstaculizar los contactos con el niño o adolescente con el progenitor alienado, obstaculizar el ejercicio del derecho regulado de visitas, omitir deliberadamente información personal de interés para el progenitor alienado sobre el niño o adolescente, incluidos los datos educativos o médicos y cambios de dirección, hacer acusaciones falsas contra el progenitor alienado, en contra de los miembros de su familia o en contra de los abuelos, con el fin de obstaculizar o hacer su interacción con el niño o adolescente más difícil, cambiar la dirección a un lugar remoto, sin justificación, y sin avisar con el fin de dificultar la convivencia del niño o adolescente con el progenitor alienado, con su familia o abuelos.

La AP está constituida por los actos citados, pero no se trata de ninguna manera de un cuadro clínico, de un síndrome, o una enfermedad. De todas maneras, un progenitor que separa a sus hijos del otro progenitor, es decir, el que realiza los actos de alienación parental, lo hace por razones que tienen que ver con sus propios conflictos enredados con su partenaire psicopatológicamente, con algún trastorno mental o de la personalidad.