Durante las votaciones, el EPP inició un ataque simultáneo a la comisaría 21ª de Kurusu de Hierro, en el departamento de Concepción.
En el tiroteo, los uniformados abatieron a Francisco Denis Almirón y después capturaron a su supuesto cómplice, Isabelino Riveros Velázquez.
Desde atrás de la comisaría, otros tiradores del EPP atacaron con fusiles, rifles y escopetas a los policías, quienes después de una hora de enfrentamiento provocaron la huida de los criminales. Sin embargo, cuando los refuerzos que había llegado a la zona ya se retiraban de nuevo, falleció el suboficial de Policía Cirilo Díaz Escobar, en una emboscada con bombas y disparos. El siguiente gran suceso que se reportó ya después de la victoria de Cartes fue el asesinato de Luis Lindstron, en una emboscada en la estancia “Paso Itá” de Tacuatí. El ganadero fue ejecutado porque se negó a cumplir las “leyes revolucionarias” del EPP.
El 17 de agosto, a 48 horas de la asunción oficial de Cartes, ocurrió la peor masacre perpetrada por el EPP hasta ahora, en la estancia “Lagunita” de Tacuatí, donde fueron ejecutados un policía y cuatro guardias civiles.
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Después sucedieron siete atentados consecutivos contra uniformados, en los cuales murieron otro suboficial y hasta un comisario principal.
Finalmente, el crimen de dos militares, aunque en una fallida operación de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), terminó por confirmar que Cartes, al igual que los otros presidentes, ha hecho poco o nada para desarticular esta peligrosa gavilla seudoguerrillera que mantiene en zozobra a la zona Norte del Paraguay.
