El camarista Escobar no rechazó ni realizó comentarios sobre lo que escribió su ahora declarado excompañero y “exhermano” y se limitó a afirmar que no recibió ningún papel ni leyó nada por el estilo.
“Me enteré por el diario sobre la nota”, dijo el magistrado Escobar indicando que el mismo no utiliza el ascensor de magistrados del Palacio de Justicia en donde apareció la especie de panfleto con la firma del camarista Gómez Frutos. Prefiere las escaleras mecánicas pues su oficina se encuentra en un subsuelo del Palacio de Justicia, al lado de la base de un pilar gigante de la vieja torre sur del complejo judicial.
“No tuve conversación ni recibí nota alguna, pero obviamente conozco el caso, que se está llevando perfectamente”, dijo Escobar asegurando que tampoco tuvo contacto con funcionarios de la Secretaría del Tribunal de Gómez Frutos que recibieron instrucciones de entregar la recriminación escrita en forma personal a los camaristas considerados “traidores”.
“La labor del magistrado trasciende el amor o el odio que pueda tener otro magistrado”, expresó en otro momento Escobar al dar a entender que, por lo leído en nuestro diario, la nota de Gómez Frutos es producto de una reacción temperamental.
Negó que haya cometido traición alguna contra su colega e insistió en que su trabajo se limitó a “hacer cumplir la ley” en un proceso que, según afirmó, se encuentra en plena tramitación y de buena manera. A su entender, en el juicio que motivó el enojo del camarista Gómez Frutos no se cometió ninguna irregularidad y que tampoco tiene rencor contra su colega.
Tras excusarse en revelar la carátula del expediente de la discordia y negarse a contar el nombre del abogado “sinvergüenza” mencionado por Gómez Frutos, Escobar insistió en que los magistrados deben dedicarse a estudiar y resolver los casos que llegan, conforme a las disposiciones legales.
“Tenemos que resolver los casos”, insistió al reiterar que los magistrados deben estar por encima de los rencores o sentimientos. Indicó que no podía formular comentarios y que todas sus actuaciones en el caso del abogado “sinvergüenza” fueron objeto de sendos informes a la Corte Suprema y otros organismos de control.
