“Kure Blanco” Uno de los criminales célebres del Paraguay

Nelson Alfredo Escurra, alias Kure Blanco, de 45 años de edad, está preso en la cárcel de Ciudad del Este. En 1996, dirigió la matanza en el supermercado María Cristina de Luque. En 1998, comandó la fuga masiva de la cárcel de Emboscada. Fue liberado por un juez en el año 2010 y recapturado al año siguiente por los policías que después morirían en la masacre de Curuguaty. Esta es la historia de uno de los criminales célebres del Paraguay, cuya serie se emite cada viernes a las 22:00 en el programa Crimen y Castigo de ABC TV

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Nelson Alfredo Escurra nació en la colonia Sapucái de la ciudad de Yby Yaú, departamento de Concepción. Ya siendo un reconocido criminal, en 1996 asesinó en un asalto a un cambista del Mercado 4 y, después, lideró uno de los golpes más recordados en Luque, la matanza en el supermercado María Cristina.

El ilícito se produjo en la noche del 12 de abril de 1996, cuando media docena de asaltantes irrumpieron a tiros en el negocio. El dueño del súper, Ángel Pane Zárate, quien en esa época era el vicepresidente del club Sportivo Luqueño, fue ejecutado por Kure Blanco, al igual que el sereno Serapio Vera, quien tampoco tuvo oportunidad de defenderse. Para cuando llegó la Policía, se reanudó la refriega, en la que murió uno de los criminales, José Gill de León Rojas.

Vóley a la tarde y orgías a la noche

El comisario principal retirado Rubén Darío Mendoza, uno de los principales perseguidores de Kure Blanco, recordó que poco después del golpe en el supermercado de Luque, Nelson Alfredo Escurra dirigió un asalto en una casa de empeños ubicada cerca del club Guaraní de Asunción, de donde robaron 30 kilos de oro, entre lingotes, cadenas, pulseras, relojes y otros tipos de joyas, y por lo menos 30 pistolas, la mayoría de ellas dejadas en empeño por policías.

Siempre en 1996, cuando la gavilla era la más buscada del país, un informante de la Policía contó que en la zona de Reducto, San Lorenzo, un grupo de al menos siete hombres había limpiado un patio baldío donde todos los días jugaban al voley. Los desconocidos se dejaban ver con gruesas cadenas de oro y armas en sus cinturas.

La guarida fue allanada, pero los sospechosos acababan de salir. No obstante, debajo de una cama se encontró un rollo de películas de fotografía que, al ser revelado, enseñó por primera vez el rostro de Kure Blanco, con siete miembros de su banda. Las imágenes correspondían a los momentos de las repartijas del oro y las armas robadas de la casa de empeños y del dinero sustraído del supermercado de Luque. También había fotos de orgías en las que participaron los asaltantes.

Compraba empanadas con oro

Una vez identificado, Nelson Alfredo Escurra fue rastreado hasta su valle, la colonia Sapucái de Yby Yaú, donde un equipo encubierto de la policía fue a buscarlo.

Pese a que no lo encontraron, sus vecinos contaron que Kure Blanco compraba empanadas pagando con joyas de oro. Varios de sus amigos también lucían relojes y pulseras robados de la casa de empeños de Asunción.

Finalmente, en junio de 1996, Kure Blanco fue apresado en una casa de Cuatro Mojones, en Asunción. Irónicamente, lucía un reloj que pertenecía a la señora María Cristina viuda de Pane, dueña el supermercado atracado en Luque.

El día de su captura, Escurra condujo a la policía hasta la guarida de uno de sus principales cómplices, Simeón Cantero, quien fue abatido en Isla Pucú, departamento de Cordillera.

Tras ese procedimiento, Escurra sugirió a un agente que remplazara su pistola calibre 9 milímetros por una calibre 40, porque esta última es más efectiva. Kure Blanco confesó que ya había disparado a muchas personas con la 9 milímetros, pero varias de ellas no murieron, y que por eso empezó a usar la calibre 40.

Fuga masiva de Emboscada

Tras su detención, en 1996, Escurra fue remitido a la cárcel, donde sin embargo protagonizó otro de los grandes acontecimientos criminales que se recuerdan en Paraguay: la fuga masiva del penal de máxima seguridad de Emboscada.

Escurra dirigió al grupo de 106 reos que tomaron de rehén a un guardiacárcel, atropellaron la armería del penal y ganaron la calle. Fue el 26 de febrero de 1998.

Al salir a la calle, Escurra asaltó un surtidor, robó una camioneta y escapó hacia Limpio, en compañía de otros dos evadidos. Después, abandonaron ese vehículo, pararon otro rodado en la ruta y ejecutaron a su propietario, de 60 años de edad, para sacarlo del mando del volante. El vehículo fue interceptado por la policía, volcó, se desató un enfrentamiento y Kure Blanco y sus cómplices fueron recapturados, aunque producto de esa refriega perdió la vida un policía.

Se “convirtió” y lo liberaron

Reinsertado en la población penal, Kure Blanco recorrió varios presidios, en los cuales supuestamente se convirtió al cristianismo.

Pese a que hasta ese momento era el asaltante más famoso del Paraguay, Escurra abandonó sorpresivamente la prisión en diciembre de 2010, mientras cumplía ya dos condenas de 25 años. Una por el asalto mortal en el supermercado María Cristina de Luque y otra por el asesinato de un guardiacárcel de Emboscada.

Por “razones humanitarias” fue que el juez de ejecución de Encarnación, Alberto Irala, dio prisión domiciliaria a Escurra y a otros temibles delincuentes asesinos.

Recapturado por policías mártires

El 23 de agosto de 2011, Kure Blanco y otros tres miembros de su banda asaltaron un modesto kiosco de Presidente Franco, en Alto Paraná, lo que motivó la reacción de la Policía. Agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) siguieron a la gavilla hasta un baldío, donde redujeron a los sospechosos.

Kure Blanco fue detectado casi por casualidad al ser pisado en la cabeza por un uniformado mientras trataba de esconderse entre el pasto crecido.

Los jefes de aquel relevante procedimiento, quienes atraparon a Kure Blanco, fueron el subcomisario Erven Lovera Ortiz y el oficial inspector Osvaldo Aníbal Sánchez Díaz, jefe y subjefe del GEO, respectivamente.

Ambos morirían al año siguiente en la Masacre de Curuguaty, junto a otros cuatro agentes de la citada unidad y 11 campesinos.

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