Megaasalto: “Polibandis” y alta complicidad interna

El megaasalto a la empresa de seguridad privada “Guardián SA”, ocurrido hace dos semanas en Asunción y de donde se robaron supuestamente G. 5.190 millones, fue materializado por una frondosa banda compuesta en su mayoría por “polibandis”, aunque los investigadores sostienen que los agentes contaron también con un alto nivel de complicidad interna, como funcionarios y custodios de la misma firma afectada, que ahora son rastreados. La detención de cinco uniformados en actividad por el sonado caso, además de dos civiles, mancha aún más la imagen de la Policía Nacional, cuya credibilidad parece nula ante la ciudadanía, que a su vez se halla indefensa.

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El móvil de la firma fue interceptado supuestamente por una camioneta Fiat Strada, que ya está incautada, y que pertenece al detenido Ramón López Caballero, de 24 años, alias “Piliki”, supuesto asaltante domiciliado en Tacuatí, departamento de San Pedro.

Este último vino a Asunción para perpetrar el hecho el domingo 29 de julio, en compañía del suboficial 2° Óscar López Encina, de 26 años, de la subcomisaría 30ª de la colonia Tuyango, dependiente de la Jefatura de Policía de San Pedro.

De acuerdo con los informes proporcionados por los investigadores, el mismo “Piliki” admitió que, a bordo de su vehículo y junto al suboficial ayudante Adán Abelino García Muñoz, de 26 años, con destino en el puesto policial Nº 5 del río Aquidabán, camino a Bella Vista Norte, de la Jefatura de Policía de Amambay, supuestamente participaron de la emboscada de la patrullera de la empresa de seguridad y redujeron a sus ocupantes, en Villeta.

G. 32 millones y un revólver

Precisamente, el suboficial Adán García fue el primero en caer por el caso, a raíz de que sus huellas quedaron por la patrullera secuestrada, ya que condujo el móvil durante tres horas hasta que con un supervisor como rehén ingresaron a la base de “Guardián SA”, el lunes 30 de julio a la 01:03.

En poder de este efectivo se habían encontrado G. 32 millones y un revólver robado a uno de los guardias de “Guardián SA”.

Otro arrestado por el caso es el suboficial 2° Patricio Antolín García Muñoz, de 29 años, al servicio del Grupo de Operaciones Tácticas “León Piru”, de la Jefatura de Policía de Concepción.

Patricio Antolín es hermano mayor de Adán Abelino y también está preso por el atentado a tiros contra el exjuez y político colorado de Yuty, Caazapá, Benjamín Adaro Monzón, ocurrido el viernes 27 de julio, cuando falleció su acompañante, el docente Bernardo Areco Baldovino.

Compañeros de curso de operaciones

A su vez, el suboficial Patricio García fue el nexo para que el oficial 1° Braulio Ramón Machado Ortiz, de 29 años, participara en el ilícito, ya que ambos fueron compañeros en el Curso de Operaciones Especiales (COE), que hicieron en la FOPE, donde servía Machado hasta el día de su detención.

El oficial 1°, aunque reconoció su implicancia, sin embargo alegó que solamente transportó a los hermanos García Muñoz y un civil hasta Yby Yaú, en la misma madrugada en que se produjo el asalto, y que a cambio recibió G. 10 millones.

Pero esta versión ofrecida por el sobrino del excomandante Viviano Machado, prácticamente fue desechada por los investigadores, ya que la ubicación de las celdas de llamada que hizo lo vinculan directamente con los otros sospechosos, antes, durante y después del atraco.

En cuanto al suboficial 2° Édgar Ramón Chena Pavón, de 28 años, asignado en la Comisaría 10ª de Tacuatí, de la Jefatura de Policía de San Pedro, hay sospechas de que también integró el comando armado. Fue apresado cuando vino hacia la capital para retirar la camioneta Fiat Strada empleada para la emboscada.

Por otro lado, se cree que Diego Secundino Martínez Barrios, de 30 años, mecánico, funcionario del departamento de Talleres, Equipos y Materiales del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), aunque sin contrato desde junio, fue quien acondicionó los vehículos usados para el ataque, que esperó en la terminal a los demás delincuentes que vinieron del interior y el “anfitrión” en el taller de Villa Elisa, donde se planeó el golpe y se repartió el botín.