Ministerio de Inteligencia necesita US$ 10 millones

El nuevo Sistema Nacional de Inteligencia, órgano equivalente en nuestro país a la famosa CIA de los Estados Unidos, necesita inicialmente un presupuesto de por lo menos 10 millones de dólares para empezar a funcionar operativamente. De momento no tiene ni funcionarios, excepto su titular recientemente nombrado, el ministro Lorenzo Lezcano. Si no hay un control efectivo sobre sus acciones, podría ser un peligroso elemento de extorsión o de manipulación política.

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Oficialmente, lleva el nombre de Sistema Nacional de Inteligencia, cuyas siglas designadas para su denominación son Sinai, según el artículo 1° del Decreto 5241 que fue promulgado ya en el año 2014, pero que rige formalmente recién desde el 2 de febrero pasado, cuando el presidente Horacio Cartes nombró al primer ministro de esta secretaría, Lorenzo Darío Lezcano Sánchez.

Este último, a su vez, venía desempeñándose durante los 10 meses anteriores como ministro del Interior, y antes de eso viceministro de Seguridad Interna y fiscal de Salto del Guairá.

Lezcano dejó el Ministerio del Interior al que era su viceministro, Ariel Martínez, quien por su parte es hijo del ministro de Defensa, Diógenes Martínez, y hermano del ministro de Justicia, Ever Martínez.

Orgánicamente, el Sinai figura como una secretaría del Poder Ejecutivo, pero con rango de ministerio, así como la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) o la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat), que son algunas de las más conocidas.

El proyectista de la ley por la cual se creó este ministerio fue el diputado Hugo Rubin, quien sin embargo había denunciado que su proyecto original fue modificado en varios aspectos y que ni siquiera se incluyó a su equipo de trabajo en la reglamentación de la ley que rige la dependencia.

Espionaje

Como es una institución con manejo de información altamente sensible, el espionaje va a ser una de sus principales actividades.

Que estas acciones sean legales y necesarias, o clandestinas y extorsivas, dependerá del control efectivo que hagan las demás instancias del Gobierno.

El Sinai vendría a ser en Paraguay lo que en Estados Unidos es la Agencia Central de Inteligencia (CIA), cuya reputación trasciende a nivel mundial

La Ley 5241 que creó el Ministerio de Inteligencia advierte, por ejemplo, que “todo procedimiento y acción del Sinai, para la solicitud de información privada, deberá contar con la autorización judicial previa... ante fundadas sospechas de amenaza grave para la seguridad colectiva de las personas, autoridades o instituciones, o de la seguridad pública y el Estado de Derecho”.

La Ley 5241 habilita al Ministerio de Inteligencia a ejecutar “intervención de las comunicaciones telefónicas, informáticas, radiales y de la correspondencia en cualquiera de sus formas”, pero solamente si esos datos no pudieron ser obtenidos a partir de una fuente abierta, lo que obviamente van a argumentar sus miembros la mayoría de las veces que tengan que recurrir a los pinchazos telefónicos u otras técnicas de espionaje.

Agentes secretos

Otra aspecto peligroso puede ser el blindaje absoluto que le otorga la propia ley a los componentes del Ministerio de Inteligencia, ya que se establece “el secreto, tanto para quienes efectúen el control de las actividades de inteligencia que se ejecuten, como para los funcionarios que realicen labores de inteligencia”.

Esto puede entenderse como que si un agente de esta institución incurre en una negligencia, involuntaria o deliberada, pero que haya perjudicado a gente inocente, ni el propio afectado ni mucho menos la sociedad en general podrán saber quién fue el autor, así como tampoco quiénes fueron los encargados de evaluar o eventualmente castigar esa gestión deficiente o dolosa.

Los componentes de la secretaría de Inteligencia que lleven a cabo el trabajo de campo pueden ser policías y militares en actividad o en situación de retiro, así como también civiles, quienes de este modo pasarán a ser una especie de agentes secretos, tales como los paraguayos estamos acostumbrados a ver solo en las películas.

Ni siquiera cuenta con presupuesto

De momento, el Sistema Nacional de Inteligencia (Sinai) no tiene siquiera un presupuesto asignado. Según fuentes de la Presidencia de la República, se necesitarían unos 10 millones de dólares, como mínimo, para operativizar la secretaría, es decir, para que empiece a cumplir con su rol constitucional de prevenir, detectar o anticipar cualquier acontecimiento que pueda amenazar la seguridad interna del país.

El único funcionario asignado a esta institución, de momento, es el secretario nacional de Inteligencia, Lorenzo Lezcano.

De acuerdo con el organigrama tentativo, tendría que contar con al menos 80 funcionarios más, para los puestos de Secretaría Nacional Adjunta, Dirección General de Inteligencia, Dirección General de Contrainteligencia, Dirección General de Recursos Humanos, Dirección General de Seguridad y Apoyo Tecnológico y el Instituto Nacional de Inteligencia, por citar los más relevantes.

Otros cargos claves son los de Auditoría Interna (para controlar los fondos destinados) y la Unidad de Asuntos Internos (para detectar posibles focos de corrupción).

El rubro para gastos reservados será fundamental en esta institución, ya que la mayoría de los famosos informes de inteligencia que se generan, tanto en las fuerzas policiales, militares como antidrogas, son con el pago en dinero a los informantes. Supuestamente, esta asignación debe ser rendida ante la Contraloría General de la República, algo que la mayoría de las instituciones del Estado elude o maquilla.

Mientras se produzca la consolidación de la Secretaría de Inteligencia, presupuestariamente va a depender aún del Gabinete Civil de la Presidencia, cuyo titular es el ministro Juan Carlos López Moreira. Incluso, una de las dependencias de Mburuvicha Róga sería acondicionada para que sirva de sede temporal de este nuevo ministerio.

ileguizamon@abc.com.py