Policías en moto para combatir a los temibles motochorros

La Policía Nacional prepara el lanzamiento de un escuadrón de combate antimotochorros, entrenado por la Policía de Panamá y que va a operar inicialmente en Asunción y Central. Se trata de la Unidad Táctica Motorizada (UTM), cuyas operaciones van a empezar con por lo menos 25 parejas de agentes que van a recorrer las calles en potentes motocicletas y con armas automáticas, especialmente en las zonas más asediadas por delincuentes que actúan en biciclos.

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Este nuevo programa de la Policía Nacional del Paraguay pretende ser la solución definitiva al flagelo de los motoasaltantes, que segaron decenas de vidas en los últimos años en atracos callejeros, ante la nula reacción de los efectivos de orden público de las comisarías. 

El curso para formar parte de la Unidad Táctica Motorizada (UTM) se inició hace tres meses, con casi 130 postulantes, de los cuales quedaron hasta ahora poco más de 50 agentes, algunos oficiales y el resto suboficiales. 

El proyecto fue traído de Panamá, cuya Policía Nacional obtuvo contundentes resultados contra los motoasaltantes al implementar esta modalidad de combate.

Habilidades especiales

Los instructores panameños que llegaron al país enseñaron a los policías paraguayos numerosas técnicas de combate urbano motorizado. 

Los dos efectivos que van a integrar cada patrulla tienen la capacidad de manejar la motocicleta y de disparar al mismo tiempo e incluso de intercambiar roles en pleno desplazamiento, en caso de que el conductor sea herido en una persecución, por ejemplo. 

Los elementos de la nueva unidad de élite van a empezar a operar probablemente a fines de abril o en mayo, luego de que se haga el egreso. 

Para el lanzamiento oficial se prevé la venida del Presidente de Panamá, para acompañar al Presidente de Paraguay en el saludo a los nuevos comandos.

Uniformes distintivos

Los efectivos de la UTM van a usar uniformes camuflados distintivos y a recorrer las calles con pistolas y adaptadores que convierten a estas armas en subametralladoras. 

Se van a movilizar en poderosas motocicletas KTM de 690 cc de cilindrada, como para no dar ventajas en una carrera contra los motochorros, que generalmente actúan en biciclos de no más de 250 cc. 

Solventado por la EBY 

Según los datos, el curso de formación de los postulantes, la estadía de los instructores panameños y los demás gastos logísticos corrieron por cuenta de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY). 

Por ejemplo, solamente para las prácticas, se compraron 30 motocicletas Honda de 400 cc de cilindrada, que cuestan más de 5.000 dólares cada una, y para el uso de los efectivos en las calles se adquirieron 150 motocicletas KTM de 690 cc, cuyo valor unitario ronda los 12.000 dólares. 

Igualmente, se compraron 45.000 cartuchos calibre 9 milímetros, 60 pistolas Glock y 120 chalecos, entre antibalas y tácticos, según los datos obtenidos. 

Operatividad depende de la nueva ley 

La única duda que hasta ahora se tiene es cómo empezar a implementar este novedoso programa.

Todo depende de la aplicación de la nueva ley orgánica de la Policía Nacional, que ya está en vigencia y por la cual se modificó gran parte del engranaje operativo de la institución, que a su vez ahora va a tener más de 40 comisarios generales, entre otras novedades. 

La intención es que los primeros egresados trabajen en las calles de Asunción y en las principales ciudades del departamento Central, como para que ante una denuncia de asalto de motochorros se active inmediatamente la persecución a cargo de los patrulleros de la Unidad Táctica Motorizada (UTM). 

Posteriormente, en mayo de este año, ya se iniciaría el segundo curso de UTM y los egresados serán destinados a las Jefaturas de Policía de Caaguazú, Alto Paraná e Itapúa, por ejemplo, y así sucesivamente al resto del país en los siguientes periodos. 

El jefe de la UTM es el comisario principal Osmar Campuzano, cuya  responsabilidad ahora pasa a ser la erradicación de uno de los flagelos más dañinos para la sociedad paraguaya, los temibles y sanguinarios motochorros.

La condena más elevada 

Hasta ahora, la condena más elevada aplicada en nuestro país a un motochorro es de 26 años de cárcel. 

Se trata de un juicio que concluyó el 1 de diciembre de 2016, cuando un tribunal de sentencia condenó a Bartolomé Franco Leguizamón, ahora ya de 24 años de edad.

El joven fue uno de los asesinos de la joven madre Liz Teresita Arzamendia Ferreira, de 31 años.

La mujer fue asaltada y ultimada a puñaladas en la tarde del 17 de junio de 2014 cuando llegaba desde el trabajo a su casa del barrio Vista Alegre de Asunción.

La sentencia inédita supuso un precedente muy importante en el juzgamiento de estos criminales que proliferan.

ileguizamon@abc.com.py