Poco más de un año atrás, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones cambiaba todo su esquema, desde el presidente hasta casi todo el directorio. Entre las primeras actividades, se encontraba la liberación de internet, que se dio parcialmente. Faltó un detalle: reglamentar la tecnología de voz sobre el protocolo de internet (VoIP). ¿Qué pasó? Oscar Carvallo, uno de los directores del órgano regulador, da a conocer muchos detalles en una entrevista. Intereses propios, peleas y más.
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Oscar Eugenio Carvallo es uno de los cuatro directores titulares de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones y uno de los tres “disidentes” que en su momento fueron mayoría y rechazaron el proyecto de liberación de internet que incluía la reglamentación de la tecnología de voz sobre el protocolo de internet, que, en resumen, sirve para prestar servicios como la telefonía IP, por ejemplo, sumamente barata en relación a la telefonía tradicional.
Carvallo accedió a una entrevista en la que cuenta entretelones de la medida que en su momento generó muchas discusiones y un total rechazo, acompañado de sorpresa, del presidente de la Conatel, Jorge Seall. Apunta directamente a este, quien recomendó su llegada al órgano regulador de las telecomunicaciones. “Hay evidencias de que se ajustaba a los intereses de un grupo empresarial”, afirma Carvallo y comenta todo el proceso de redacción del nuevo reglamento de internet, que establecía el final del monopolio de Copaco en cuanto al acceso a la fibra óptica internacional, así como la posibilidad de que varias empresas puedan utilizar tecnología VoIP para brindar servicios. Nuevamente entra allí la cuestión central del drama: las llamadas telefónicas. Copaco, según su último informe, basa 25% de sus ingresos en las llamadas internacionales.
“En la sesión del directorio, no teníamos estudios económicos, nada”, dice Carvallo defendiendo su negativa a firmar un documento en el que se reglamenta- ba la tan polémica tecnología VoIP.
“Había cosas que a mí no me cerraban. ¿Por qué dar la posibilidad del servicio a empresas extremadamente pequeñas?”, cuestiona Carvallo, que dará la respuesta segundos más tarde, acusando directamente a Seall de jugar hacia sus propios intereses, como abogado representante de firmas privadas. (Sigue)