Los perros pomerania, antiquísimos acompañantes del hombre, parecen descender de los canes “spitz”, que llegaron a Alemania traídos por unas tribus nórdicas invasoras, cuyo nombre deriva de la región de Pomerania, antigua Prusia, en la zona norte de Alemania y Polonia, desde donde se diseminaron a otras tierras. En su origen estos perros eran de gran tamaño, un siglo atrás ostentaban un peso de 16 kg, sin embargo, hoy algunos poseen un kilo y medio.
El doctor Marco Lobos comenta que “el pomerania, llamado toy o miniatura, es de los más populares porque tiene una expresión y apariencia de peluche. Pocos saben de su carácter fuerte, activo y curioso, por eso precisa ejercicios, atención y cuidados; si no canaliza su energía a través de paseos, se transforma en una máquina de romper todo lo que encuentra: la pata del sillón, sus zapatos nuevos, el edredón”.
Explica que entre los cuatro y ocho meses experimenta un cambio de pelaje, y el propietario no debe preocuparse, ya que es natural, inclusive en algunos animales se da una variación del color. En ese tiempo es importante iniciar los cepillados diarios para agilizar el proceso de caída de pelo y el animal se acostumbre”.
Hay que darle “balanceado con proteína, minerales, carbohidratos y suplementado con productos para que su pelo brille y tenga buen aspecto, indicado para la raza pomerania”.
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Revisar y Limpiar
Según el veterinario hay que revisar y limpiar los oídos, ojos, retirando las lagañas, así también la boca porque tienden a formar sarro, de desagradable olor, que suelta las piezas dentarias. Recomienda “limpiar los dientes si es necesario en la clínica veterinaria, donde se aplica ultrasonido”.
Hay que cuidar también “la zona de las dos glándulas anales, que son para amedrentar a sus oponentes, depilando la zona de la cola, pene o vulva para que no se manche con los excrementos”, finaliza.
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