Arte y psicología

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Es psicóloga, docente universitaria, artista plástica y música. Se define como una apasionada por el arte. En la actualidad expone sus obras en Viedma - Arte Galería.

Hace unos meses, Rommy se mudó a su nuevo departamento, discreto y cómodo, como a ella le gusta. El lugar está atiborrado de cuadros de pintura y fotografías de distintos tamaños. Sobre uno de sus sillones descansa una guitarra, compañera y amiga de la artista. Rommy, desde muy niña, sintió una fascinación por el arte. Quizá sea un tirón de la sangre, pues proviene de una familia de artistas: sus tíos fueron Hérib Campos Cervera, Andrés Campos Cervera –cuyo seudónimo fue Julián de la Herrería– y Josefina Plá. Además, en su casa respiró arte desde muy temprano. “Crecí en Córdoba, Argentina. Mamá me enseñó a pintar y me inculcaron el valor de la lectura”, cuenta. De adolescente regresó al país. A medida que realizaba sus estudios secundarios, se formaba en la pintura y la música. “En el Festival de la Canción del colegio Las Teresas ganamos con dos canciones que compuse. Me sentí muy feliz”, recuerda. A medida que pasaba el tiempo fue perfeccionando su estilo, el cual Josefina Plá lo definió como “una fuerte atracción hacia un surrealismo, lindando con lo simbólico, por un lado, y con lo abstracto, por el otro”. A lo largo de su carrera realizó un sinnúmero de exposiciones. La artista logra conjugar la música y la pintura en sus exposiciones, con recitales en vivo durante la inauguración. Hoy, sus obras se exponen en la Viedma - Arte Galería.

¿Cómo fue su niñez? Mamá solía ver que era una chica muy tímida y, como me gustaba dibujar, me envió a estudiar dibujo a una casa para jóvenes artistas en Córdoba, Argentina. Cuando volví al Paraguay fui una de las mejores alumnas en esa área del arte. Además, me gusta leer; eso aprendí en casa. Me internaba en la biblioteca de la familia y recuerdo que leía los cuentos de Edgar Allan Poe; me fascinan las obras de este escritor.

¿Siempre estuvo más involucrada con el dibujo y la pintura? Sí, pero por un tiempo pausé o, mejor dicho, pintaba poco. Ahora lo estoy haciendo de nuevo, poco a poco.

¿Por qué pausó las producciones de cuadros? Estaba muy metida en el mundo de la música. Hoy me encuentro componiendo. En pintura, mi última gran producción se basó en el arte erótico, los desnudos.

¿Qué pasó de su galería de arte? Lastimosamente, la tuve que cerrar. Es que como estaba ubicada en Areguá y mi trabajo está acá, en Asunción, se me complicaba la ida y vuelta. Entonces pedí un traslado laboral a aquella ciudad para no descuidar la galería, pero no me lo dieron. Ahora estoy preparándome para reabrirla, esta vez en la capital.

¿Cómo se dio la combinación entre la pintura y la música? Desde hace un buen tiempo lo tenía pensado. La exposición que sigue abierta en la galería de arte Viedma la inauguramos con música en vivo. Queríamos que sea un encuentro de artistas, pero con música, por eso lo llamamos Art-Café Concert. Fue una experiencia muy linda, me sentí muy bien.

¿Es cierto que también escribe poemas? Sí, también. Hago de todo un poco (se ríe). Estoy preparando un libro de poemas con ilustraciones. En ese poemario descubro reminiscencias de músicas que escuché o libros que leí alguna vez. De hecho, toda obra de arte contiene reminiscencias de lo que la persona se alimentó culturalmente durante toda su vida.

Por otra parte, ¿por qué decidió estudiar Psicología? Primero quise estudiar Arquitectura, de hecho ingresé a la carrera entre los primeros lugares. Pero después sentí que no era lo mío. Entonces, me decidí por la Psicología, una ciencia que también me apasiona. Inclusive, encuentro al arte como una buena terapia psicológica. Bueno, un tiempo estudié pintura con Cira Moscarda, una excelente profesora. Luego me fui formando sola. Después logré combinar la psicología con el arte.

¿De qué manera? Actualmente, es sabido que el arte es un elemento absolutamente terapéutico, un elemento sumamente valioso que sirve como diagnóstico, detección precoz e incluso tratamiento de varias patologías. Pintar, por ejemplo, ayuda a tranquilizar el espíritu y a lograr un estado de bienestar. Además, en el momento de crear se logra cierto grado de abstracción, que es muy importante para el ser humano. Es lo que los orientales llamarían nirvana (liberación del sufrimiento).

¿Usted lo aplica? Personalmente, sí y también con mis pacientes. Muchas veces me preguntan si cualquier persona puede pintar o ejecutar un instrumento para canalizar energías. Yo respondo que sí. Siempre es bueno estar abierto a nuevas ideas y a un enfoque diferente y lúdico de la vida. Algunas veces esto no es fácil de alcanzar y más aún si hablamos de una persona adulta que ya está absolutamente estructurada y con patrones rígidos de conducta. Sin embargo, según mi experiencia, una persona mayor puede llegar a abrir su mente a nuevas ideas y dejarse llevar por el arte.

¿Cómo define al arte? Para mí es un nexo entre la realidad y las ideas. Todo lo que me rodea despierta mi interior, especialmente la naturaleza y los colores. Al sentirme conmovida por un estado de ánimo observo la realidad y así comienzo a jugar con las posibilidades que me provocan las sensaciones, las imágenes y la música, porque también me gusta pintar disfrutando de una bella melodía.

¿Quiénes son sus referentes en la pintura? El pintor que me fascina es el ruso Wassily Kandinsky. También me gustan las obras de Picasso, que no son entendidas por muchas personas, o sea, no pueden apreciar la belleza de sus cuadros. Él, para mí, es lo máximo: dibujos ingenuos, sencillos, sin mucho rebusque, con una gran gamma de colores, que logra convertirlos en una verdadera obra de arte.

¿Cuál es su visión con respecto al arte en nuestro país? En el Paraguay hace falta educación. Creo que la gente debe conocer historia del arte. Solo así el público podrá distinguir un verdadero cuadro entre otros falsos. En ocasiones nos encontramos con obras que resultan ser un mero calco. Hay que pensar más, buscar la creatividad.

Los artistas suelen pasar por diversas etapas. ¿En cuál de ellas se encuentra ahora? Estoy inmersa en el mundo de la música actualmente, pero sin dejar totalmente de lado las demás áreas. Como dijiste, voy por etapas y creo que ahora es el turno de la música. De repente me critican por no definirme con algo específico, pero es que no puedo, me gusta el arte en sí, en todas sus expresiones: pintura, dibujo, fotografía, música, escritura, etcétera. Hasta hoy no me casé con un solo tipo de expresión artística. Esta decisión mía, de no afianzarme en una de las artes, tiene sus pros y contras.

¿Cuáles serían? Lo positivo es que uno se encuentra con uno mismo y logra transmitir sus ideas y sentimientos de diversas formas; es como una limpieza espiritual. Lo negativo es que si uno no se especializa, tiende a dispersarse. Yo busco mi equilibrio.

¿Cómo se define como persona? Me considero una persona noble, honesta, sincera. Puedo tener mil defectos, pero soy muy sincera y directa. Además, muy sensible, ayudo a la gente cuando puedo.

La profesional expresa que le hubiese gustado disponer de más tiempo para pintar aún más. “Pero no me quejo, me divertí y lo sigo haciendo. El arte lo llevo en la sangre, es mi vocación, cada día sigo descubriéndome. Me fascina cómo el arte le da color a mi vida”.

Psicología y arte

La artista exhorta a las personas a que luchen por sus ideales, “que en la vida lo que importa es pelear por lo que uno quiere hasta alcanzarlo. Por supuesto, no me refiero al dinero, sino a los ideales. Creo que dar es lo que hace feliz a uno, porque a medida que uno da también recibe”, expresa. Actualmente sus obras están expuestas en Viedma Arte Galería (Denis Roa 768 y Gral. Díaz de León). “Estoy combinando el arte con la psicología y se observan los resultados en las terapias”. En su consultorio, que más bien parece un laboratorio de arte, se desempeña como terapeuta ocupacional dando clases de pintura, dibujo y música. Pueden contactarse con ella al (0961) 346-193.

Texto jose.riquelme@abc.com.py