Camisa blanca, un clásico de la moda

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Un clásico entre los clásicos, la camisa blanca es una ropa que combina con todo, y se dice que representa el buen gusto y la distinción en la manera de vestir.

“Las puedes usar con o sin joyas, con jeans o faldas cortas y largas. Llevarlas tanto para ocasiones especiales como para el trabajo”, aseguró Carolina Herrera con respecto a la camisa blanca, una prenda universal que desconoce las normas establecidas por el género.

Utilizada por una distinguida dama o una traviesa adolescente, así como por un filósofo o un político, este atuendo realza la elegancia por igual. Al ser del color de la pureza, adquiere muchos elementos innegables y se la relaciona con la lozanía. Es, además, sumamente práctica, sencilla y accesible a cualquier clase social.

Un poco de historia

Su origen se remonta nada más y nada menos a 1500 a. C. La historia de la moda refiere que la camisa blanca apareció por primera vez en Egipto. En aquel entonces, era una prenda de vestir de lino fino que recibía el nombre de kalasiris, con una abertura para pasar la cabeza; inicialmente, se la utilizó como ropa interior, cuya principal función era proteger la piel. Se destaca, además, que en época del Imperio romano se le agregó mangas y se la llamó “túnica manicata”.

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A finales del siglo XIX, los aristócratas la vestían para mostrar su posición social, pues solo estos podían permitirse lavar su ropa tan a menudo para que luciera blanca y radiante. Sin embargo, esta prenda ha ido evolucionando para reinventarse y convertirse en un básico necesario en el armario de cualquier hombre o mujer que se distinga por su elegancia.

En la actualidad, la podemos vestir en cualquier momento, para ir al trabajo, a cenar, a clases, al cine, a un congreso o pasear con amigos.

Interesante curiosidad

Las camisas masculinas tienen los botones en el lado derecho y los ojales en el izquierdo. Algunas teorías afirman que esto se debe a que, en la Antigüedad, los caballeros se prendían y desprendían la camisa con la mano izquierda, ya que con la derecha debían sostener siempre la espada.

En las camisas femeninas es al revés: los botones se encuentran a la izquierda, y los ojales, a la derecha. La teoría más aceptada al respecto indica que en tiempos pasados las damas de alta posición social tenían criadas que las vestían, y era más cómodo para estas tal disposición de los botones.

Para terminar este material, te recuerdo que si no sabes qué ponerte y quieres verte elegante, una camisa blanca siempre es una buena elección.

Hasta la próxima entrega.

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