El texto, compuesto por una colección de 11 historias cortas, salió al mercado literario en julio del 2016, de la mano de Servilibro y la Sociedad de Escritores del Paraguay. Desde entonces, ha escalado posiciones e, incluso, logró ascender al pedestal de los libros en español con más descargas en Amazon. Cintia nos cuenta los pasos de su evolución literaria y brinda un adelanto de sus próximos proyectos.
De la arquitectura a la escritura representa un cambio radical. ¿Cómo se da tal metamorfosis?
Aprendí a leer a los cuatro años mediante un nuevo método que se implementó al momento de iniciar mi educación escolar. Rápidamente, la lectura fue el centro de mi atención, ya que desde aquel momento nunca más solté los libros. En mi casa también encontré mucho material, así como el interés de parte de mis padres de fomentar mi culturización. A pesar de que me enfoqué a la arquitectura una vez finalizados mis estudios secundarios, cuando uno lee tanto, existe una inclinación hacia esa rama, un cierto llamado a volcar en papel todo ese mundo fantástico acumulado en la memoria a lo largo de los años.
¿Cuándo surgió ese empujón hacia las letras?
La invitación a la escritura recién germinó en el 2009, cuando mi marido, Cristian, me mostró el recorte de un diario sobre el concurso de cuentos “Helio Vera”. A pesar de que mi primer pensamiento fue que a esos concursos se presentan escritores que realmente se preparan para ello, alumnos de Filosofía, Letras y otros, mi marido me empujó a concursar. En aquel entonces, yo escribía nada más que por pasatiempo, por lo que tenía material para enseñar. Imprimí el cuento y lo tuve en mi auto, encarpetado, durante un mes; hasta que fue tanta la insistencia de mi marido que, finalmente, entregué la carpeta. Pasó el tiempo y olvidé por completo el asunto, hasta que cierto día, limpiando el correo basura, me encuentro con un mail en el que me avisaban que mi cuento El Pozo del Jardín había sido galardonado con una mención de honor. La premiación era al día siguiente (risas).
¿Cómo fue esa primera experiencia?
Muy emocionante. Se trató de algo que no me esperaba y tampoco estaba buscando. Pero ese primer reconocimiento fue el empujón que necesitaba para presentarme posteriormente a otros concursos. Desde aquel momento, a la fecha, llevo 11 concursos de cuentos ganados.
Una vez sumergida en el mundo literario, ¿abandonaste tu carrera de arquitecta?
No. Ambas facetas de mi vida están muy ligadas una a la otra. Así como la actuación, ya que también soy actriz.
¿Cómo delimitás el tiempo para cada cosa?
Mi marido también es arquitecto, por lo que el trabajo es en conjunto y me permite disponer de mi tiempo. Realmente, no le dedico muchas horas a la escritura.
¿Ingrávidos es tu primer libro?
Sí, aunque he colaborado en varias antologías con otros escritores durante los ocho años que llevo sumergida en el mundo literario. Así también, mis textos se pueden hallar en módulos de apoyo para docentes del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
¿Está teniendo la repercusión esperada?
Sí, ya que además del formato en papel, gracias a Japeusa Ediciones, el texto también puede ser adquirido en formato digital en Amazon, Gumroad y la plataforma móvil Leamos. Amazon, por ejemplo, tiene como política la descarga gratuita durante un cierto periodo; durante este tiempo, en la Kindle Store, Ingrávidos escaló al segundo lugar de libros en español con más descargas. Esa noticia me dejó muy conforme con mi trabajo, ya que para que el libro llegue a ese lugar es porque realmente llamó la atención de los lectores. Este hecho posibilitó, además, una mayor venta en las librerías.
¿Ingrávidos se encuentra a la venta en todas las librerías?
Inicialmente, solo estaba a la venta en Servilibro, pero ahora se puede encontrar en más locales. Para sorpresa mía son los jóvenes quienes más adquieren el libro.
¿Existe la intención de profundizar en la escritura? ¿Una novela, tal vez?
Considero que para crear una novela es necesaria una formación completa; más conocimiento de técnica literaria, estructura y personajes. No dedico todo mi tiempo a escribir y, en este momento, no dispongo de las horas suficientes para sumergirme por completo en la pluma; mi fuerte son los cuentos.
Pero ¿existen otros proyectos en puerta?
Estoy trabajando en otro libro de cuentos, que estará centrado en cada uno de los pecados capitales. Mis relatos siempre intentan explorar el mundo de las emociones, por lo que son cuentos en los que las personas muestran mucho sentimiento, su mundo interno. Todavía no tengo una fecha para la publicación del siguiente material, ya que no solo conlleva trabajo literario, sino también editorial, pero generalmente, cuando me pongo a escribir, las historias fluyen sin dificultad, pero nunca con urgencia. De hecho, varios de mis cuentos brotaron en papel en una sola noche.
Mencionás el trabajo editorial. ¿Cómo percibís la labor realizada por este sector en un país en el que la lectura no es muy valorada?
En nuestro país, el costo de los libros de afuera es altísimo, mientras que los textos de autores paraguayos están por el piso. El Paraguay cuenta con escritores excelentes y el talento de los jóvenes que están aflorando es magnífico, pero no ven futuro en la literatura porque no hallan el apoyo editorial que merece su trabajo. Tal vez, nos estamos perdiendo de un autor paraguayo de best seller por no otorgarle el soporte necesario.
Interesada en el crecimiento meritorio de la literatura paraguaya y la devolución honesta de una crítica a sus trabajos, asegura que su pluma seguirá ingrávida para recrear sus fantasías.
Cintia de Estay
Arquitecta egresada de la Universidad Católica de Asunción (UCA), se enfocó en la escritura hace pocos años y logró el reconocimiento de su pluma en numerosos concursos literarios. Ingrávidos es su primer libro, una antología de 11 cuentos premiados.
Concursos literarios
Sin duda, los concursos representan un estímulo para los creadores, ya que, además de ser galardonados por su inventiva y pericia con la pluma, constituyen también un monto en efectivo. En el Paraguay, sin embargo, los certámenes literarios son todavía mínimos, así como los interesados en presentar sus manuscritos.
Otro de los aspectos que se encuentran latentes en el país es la falta de interés de niños y jóvenes por la lectura. Así también, la comprensión lectora constituye un punto resaltante a mejorar.
Según el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), los alumnos del primer ciclo de la educación escolar básica deben leer cuatro libros al año, mientras que en el segundo ciclo, al menos ocho textos.
nadia.cano@abc.com.py
Fotos Arcenio Acuña, gentileza
