Al elegir las tonalidades que ambientarán el hogar hay que tener en cuenta que estas producen significados y transmiten mensajes con sus respectivas motivaciones, según el lugar que vamos a intervenir.
La sicóloga Claudia María Viola explica que el valor de los colores radica en que cada ambiente está diseñado para actividades específicas. “En la cocina no descansamos o en la sala no cocinamos. Por ejemplo, en los dormitorios, que son lugares de reposo, si bien podemos darles nuestro toque personal, siempre se recomienda que los tonos sean claros, como los pasteles, ya que por un lado permiten agrandar los espacios, mantener la higiene necesaria, pues hasta el mínimo detalle de descuido se distingue; y, por otro lado, son colores que informan al cuerpo y a la mente que ese es un lugar de paz, tranquilidad y serenidad, todos requisitos para un buen descanso”.
Según destaca la profesional, el amarillo y el naranja expresan alegría y vivacidad, en tanto que el gris y el negro transmiten desánimo o tristeza. “En general, las personas mantienen esta concepción, sin embargo, muchos gustan del negro combinado con otro color, por ejemplo el rojo, para la decoración de ambientes como la sala, pero ese es un lugar donde se recibe a las personas y debería transmitir comodidad y confort, y no a todos les cae bien o les gusta, pues ello responde a experiencias o estilos muy particulares”, sostiene.
Protagonista
Por su parte, la arquitecta María de la Paz Rivarola fundamenta la importancia de conocer el significado de las tonalidades porque al elegirlas se están imprimiendo varias sensaciones, ya sean de ánimo o a nivel subconsciente, que influyen directamente en el carácter. No obstante, cada persona es diferente y dicha influencia puede ser subjetiva. “El detalle a tener en cuenta es el juego de las tendencias decorativas y la moda de los colores, que hace que nos inclinemos cíclicamente hacia dichas preferencias, dejando de lado los efectos que pueden causar”, comenta.
“Al blanco, quizás por la connotación implícita de pureza con que carga, se lo asocia a la limpieza; por ello se recomienda en los sanitarios”, sugiere la experta. “La gama del azul pastel y los celestes emiten paz y tranquilidad, favoreciendo la relajación mental y física; esta cualidad la hace propicia para los dormitorios; así como también la escala del verde, que se asocia a la naturaleza y la esperanza”, concluye.
Psicología del color
En el siglo XVIII se comenzaron a evaluar los efectos del color sobre la psique humana. Con el correr de los años se realizaron diversos estudios, test y pruebas en los que se comprobaron las reacciones sicológicas y fisiológicas que los colores producen. Estos estudios han avanzado al punto que en la actualidad existe un método curativo denominado cromoterapia, a través del cual se ayuda a curar ciertas enfermedades por medio de la utilización de colores. Los efectos sicológicos que se han podido comprobar son básicamente de dos tipos: los que se definen como directos, los cuales hacen que un ambiente parezca alegre o sombrío, frío o cálido, etcétera; y los indirectos, relacionados con los afectos y con asociaciones subjetivas u objetivas de los individuos frente a los colores. Esta característica subjetiva de la apreciación de los colores hace que los efectos secundarios sean los más discutidos, ya que pueden variar de acuerdo con los diferentes individuos.
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