Comida de negocios

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En una comida de negocios. Más que tratar del asunto meramente comercial, se trata de conocerse el uno al otro. La forma de comer habla mucho de una persona, así como de su educación, cultura, modales, temperamento, gustos y muchas cosas más.

Entre los consejos que se deben tener en cuenta para asistir a una comida de negocios es importante recordar que, al elegir el restaurante, ya se está enviando ciertos mensajes sobre la personalidad, como si es lujoso, sencillo, reservado o austero. Todo lo que haga dentro de esa comida de negocios irá transmitiendo mensajes; por lo tanto, es muy importante elegir un restaurante que conozca y no arriesgarse en uno nuevo por conocer. Esto hará que lo favorezca para mejorar su imagen o la de su empresa ante su contraparte.

La persona que invita debe llegar 10 a 15 min antes de la cita y siempre antes que el invitado. Es de suma importancia que este se sienta cómodo y en confianza. La mesa, por su parte, debe estar reservada a nombre de la empresa o el anfitrión.

Cuando llegue su invitado, levántese extiéndale la mano e invítelo a sentarse en el mejor lugar (el más cómodo o con mejor vista), o bien deje que elija el lugar que desee. Permita siempre que su invitado ordene del menú primero. Si él no va a tomar bebidas alcohólicas, tampoco lo haga usted. En caso de que decida consumir alguna bebida, pregúntele si le apetece alguna en especial, y si usted escoge, opte por un vino de precio promedio, nunca el más caro ni el más barato. Por cortesía, se deben elegir platos de comidas y bebidas similares a los que pidió el interlocutor.

Para iniciar la conversación, se recomienda hablar de temas agradables y cotidianos para generar confianza; por ejemplo, del clima o algún deporte. Evitar, en lo posible temas políticos o religiosos, que solo contribuirán a crear tensión en el ambiente.

Si la comida es con más de una persona, es importante mantener la conversación en el tema de la reunión y no intervenir con temas personales. Procure que su invitado se sienta cómodo. Haga de la comida algo agradable y relajado para ambos. Escuche con atención e interés, y haga sentir importante a la otra persona sin tratar de impresionarla.

Evite poner el teléfono celular sobre la mesa, ya que podría parecer que hay algo más importante que atender.

Nunca llame la atención al mozo en público ni muestre prepotencia. No se queje de la comida ni de la atención de los empleados. Eso impresionará negativamente a su invitado. Uno de los detalles importantes es llevar el ritmo de la comida; saber comportarse afectará directamente el resultado de la reunión. Es importante evitar extender la comida durante más de dos horas, para evadir el aburrimiento. Al terminar y pedir la cuenta, hágalo con mucha discreción, y el que invita, o tiene deseos de hacer negocios, es quien paga. En caso de que exista un error extraordinario en la cuenta, tiene que hacerlo saber. Eso demuestra interés en las finanzas. En ningún momento lo debe dominar la impaciencia.

A la hora de los postres. Uno de los errores más comunes es empezar a tratar el negocio desde el momento en que se llega al restaurante. Lo más adecuado es “romper el hielo” con temas de interés común, para establecer empatía y confianza y, cuando llegue el momento de los postres, se pueda hablar con más seguridad acerca del trabajo como tal. Para que se note que hay interés, se puede realizar una llamada o enviar un correo electrónico dos días después de la comida. Se debe estar seguro de las propuestas y no ser agresivo con los temas de conversación. Siguiendo estas sencillas normas de protocolo, se puede tener la seguridad de que el negocio que está a punto de cerrarse será todo un éxito, y si no… al menos su persona sí lo será.

¡Buen provecho y buenos logros en los negocios!

Hasta la próxima entrega.