Una cualidad muy importante que debe tener un entrevistador es facilitar la información y no colocar al candidato contra la pared. Si el postulante se siente incómodo y sobre presión, se pondrá a la defensiva y sería imposible obtener lo mejor que pueda ofrecer esa persona. Un entrevistador eficaz también deberá disponer bien las preguntas, para obtener la investigación más acertada.
Es transcendental que el aspirante se exprese. El entrevistador no debería hablar más del 20 % del tiempo que dure la entrevista y en el 80 % restante debería percibir al postulante.
Otro aspecto importante es no mostrarse crítico; podrá ser fustigante a la hora de elegir al candidato final, pero no durante la entrevista. Aunque no le gusten la actitud y las explicaciones del candidato, deberá mantenerse inmutable. Este deberá adaptar la entrevista a cada perfil. Conviene partir de un esquema base, pero hay que orientar la conversación de acuerdo con el prototipo del entrevistado.
Un buen entrevistador no debe manejarse por la intuición. Lo recomendable es elegir al candidato final de la forma más objetiva posible, valorando la información obtenida en cada una de las fases del proceso de selección.
Tampoco mostrarse impaciente o ansioso si la entrevista se alarga más de lo previsto. El candidato lo percibirá y, también, se pondrá nervioso.
Otra actitud positiva que debe tener una persona que entreviste candidatos es la humildad. Este deberá evitar la prepotencia y aprender de cada entrevista.
Tampoco es correcto ayudar a un candidato a ser elegido. Aun en el caso de que el entrevistador ya esté nervioso porque le urge seleccionar a un profesional y no lo encuentra. Inconscientemente puede “ayudar” a alguno de los candidatos, aunque en realidad no se ajuste al puesto.
Finalmente, algunas cualidades que un buen entrevistador debe poseer:
Saber escuchar y observar.
Buen equilibrio mental.
Conservar la imparcialidad, ser ecuánime.
Manejar una comunicación efectiva.
Tener capacidad de análisis y síntesis.
Ser digno, honesto y muy paciente.
Saber guardar el secreto profesional.
Recuerda: “La condición esencial de la felicidad del ser humano es el trabajo”. León Tolstói.
Hasta la próxima entrega…
