Gotas de incomodidad

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Si hay algo que en los gimnasios no se aguanta es el olor corporal que despiden algunas personas. Muchos son los factores que promueven esta situación, entre ellos, la mala alimentación, la inadecuada higiene personal y la selección incorrecta del cosmético.

“La sudoración o transpiración es un proceso de refrigeración corporal a través del cual las glándulas sudoríparas liberan un líquido salado. Lo cierto también es que cada persona nace con aproximadamente dos a cuatro millones de glándulas sudoríparas que se movilizan durante la pubertad; de hecho, las mujeres cuentan con un mayor porcentaje, pero las de los hombres permanecen más activas”, sostiene la dermatóloga Olga Gutiérrez de Garrigoza. La profesional indica que, mediante la sudoración, el cuerpo regula naturalmente su temperatura para mantenerse fresco. “Es necesario aclarar que el sudor por sí mismo no huele; sin embargo, la humedad facilita la formación de elementos volátiles desagradables que se originan en las bacterias saprófitas de la piel”, aclara.

Otros especialistas aseguran que determinados estados de ánimo, como la furia, el estrés y el temor influyen en el exceso de secreción sudorífera puntual, ya que estos estímulos aumentan la excitación del sistema nervioso simpático, que inciden sobre las mencionadas glándulas.

Por cuál optamos

El sudor contiene nutrientes de los que se alimentan las miles de bacterias que habitan nuestro cuerpo, y, obviamente, para combatirlos existen productos que fueron elaborados especialmente para el efecto.

“El antitranspirante controla la sudoración excesiva porque actúa taponando los conductos sudoríparos; es decir, bloquean la producción del sudor (actuación dérmica) y, por esta razón, no deberían ser utilizados indiscriminadamente, sino bajo las instrucciones del médico.

Para controlar la secreción natural y reducir la transpiración sin bloquearla completamente, se emplea una sustancia que controla la humedad en cada zona. El desodorante, a su vez, es un cosmético que no previene la sudoración, pero neutraliza el olor corporal. Consta, generalmente, de fragancias variadas y algún tipo de etanol”, recalca Gutiérrez. Asimismo, la doctora aconseja a sus pacientes el uso de productos sin mucho perfume, pues su componente produce irritación. Además, durante el baño, se recomienda pasar sobre la piel un jabón que arrastre las bacterias y, posteriormente, distribuirse el cosmético sin colorante solo en el hueco axilar, no así en todos lados.

La hiperhidrosis

“Se trata de una afección que ocasiona que la persona sude excesiva e impredeciblemente, incluso, sin realizar ejercicios físicos, con el simple hecho de reposar. Las que sufren este problema poseen glándulas sudoríparas bastante activas. Si afecta manos, axilas y pies, se denomina hiperhidrosis primaria o focal, y en la mayoría de las veces no se controla la causa y se conoce como un padecimiento hereditario. Por otro lado, la hiperhidrosis secundaria ocurre como resultado de otra afección”, explica Gutiérrez.

La alimentación también influye en el control de la sudoración, porque somos lo que comemos. Los preparados hipercalóricos y con mucho picante estimulan las glándulas sudoríparas. Los nutricionistas aconsejan una dieta equilibrada y variada.

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En casos graves

Si el olor se apodera y se resiste a abandonarnos, se puede recurrir a tratamientos como el que consiste en la aplicación de bótox debajo del brazo. “Esta toxina botulínica tipo A bloquea temporalmente los nervios que estimulan la sudoración. Los efectos secundarios incluyen dolor en el sitio de la inyección y síntomas seudogripales. Otra solución se atribuye a un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo llamado simpatectomía. El método corta el nervio que indica al cuerpo sudar en exceso. Por lo general, esta técnica se realiza en pacientes cuyas palmas sudan mucho más profusamente de lo normal.

También se utiliza para tratar la sudoración extrema del rostro”.

dbattilana@abc.com.py