La batalla por perder peso

La palabra dieta proviene del término griego díaita, que significa “modo de vida”. En este sentido, una dieta no tiene por qué tener como objetivo perder peso; hoy, sin embargo, es habitual que tanto mujeres como hombres se sometan a una estricta receta de alimentos y pesados entrenamientos deportivos para perder esos kilos de más.

Aunque muchas dietas planteadas hoy en día dan resultados reales y eficaces, en la actualidad existen numerosas opciones no muy confiables que prometen una cura milagrosa para deshacerse de esa molesta acumulación de grasas, por lo que los especialistas en nutrición siempre alientan a no caer en engaños.

El licenciado en Nutrición Antonio Danei explica, en este sentido, la importancia de seguir una dieta equilibrada, adaptada a los requerimientos y condiciones personales. 

“Una dieta equilibrada es la que aporta alimentos variados. No significa ingerir mucha comida, ya que es tan importante la cantidad como la calidad. La variedad es lo ideal desde el punto de vista del bienestar, porque permite disfrutar de la riqueza de los distintos sabores, olores y aromas. Las dietas más saludables son aquellas que brindan equilibrio de proteínas, carbohidratos y grasas saludables, con énfasis en las fibras, los granos integrales, una perfecta hidratación y porciones justas”, asegura. 

Explica que la comida saludable es la que cumple con las cuatro leyes de la alimentación: cantidad, calidad, armonía y adecuación. Mientras que la calidad es vital, con la cantidad se garantiza la energía que el cuerpo necesita para cumplir sus funciones. Así también, la armonía es sumamente importante para garantizar los nutrientes, vitaminas y minerales justos que el cuerpo necesita. La adecuación, por su parte, hace posible la adaptación a las diferentes situaciones por las que atraviesa una persona desde el punto de vista clínico, físico, económico y cultural.

“En una dieta equilibrada están presentes todos los grupos de alimentos recomendados por las Guías Alimentarias del Paraguay, promocionadas por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social. Ello significa que está permitido el consumo de panificados y lácteos, que comúnmente se excluyen en algunas dietas de moda. No existen alimentos prohibidos. Una restricción de cereales con gluten es innecesaria si no se padece celiaquía, por ejemplo”, indica Danei. En cuanto a los resultados, el nutricionista asegura que estos son positivos y duraderos, porque son reales. No obstante, aclara que el plan se basa en un estilo de vida que elimina los malos hábitos y no habrá cambio de peso sin cambio de costumbres. 

“Las dietas que buscan resultados rápidos sin respetar fielmente la distribución de nutrientes que cada organismo requiere permiten llegar al número que queremos ver en la balanza por un tiempo; creeremos estar felices, pero posiblemente la experiencia termine en una frustración porque no existió un real proceso de aprendizaje. Las dietas de moda son insostenibles en el tiempo”, subraya y destaca que los deportes representan uno de los pilares en todo tratamiento. “Las actividades físicas deben tener indicación y aprobación médicas, y deben estar supervisadas por profesionales del área en todo momento”, agrega. 

Según el especialista, una dieta equilibrada puede ser realizada por la mayoría de las personas. “Aquellas que estén sanas la pueden adoptar automáticamente, pero quienes estén padeciendo alguna enfermedad deben consultar con el nutricionista antes de iniciarla, para asegurar un correcto plan, en caso de que se requieran realizar algunas adaptaciones”, asesora.

- Cetogénica. Así como muchas otras dietas recomendadas por los especialistas en alimentación, la cetogénica también ofrece numerosos beneficios a quienes la realizan adecuadamente. Según la nutricionista Carolina Tovar, se trata de un enfoque nutricional en el que el plan de alimentación está basado en alimentos con contenido elevado de grasa (grasa natural), una cantidad moderada de proteínas y baja en carbohidratos (glúcidos o azúcar). “El cuerpo entra en cetosis, pasando de un metabolismo glúcido (de comer y usar glúcidos o azúcar como energía) a un metabolismo lipídico; es decir, pasa de usar azúcar como energía a usar grasas. 

El hígado transforma la grasa en cuerpos cetónicos, que pasan a la circulación llevando energía de las buenas a todos los órganos que la utilizan para funcionar correctamente”, explica. 

Asegura, además, que se trata de una dieta que tiene un poder antiinflamatorio, debido a que se ingieren alimentos menos reactivos, y se logra que el cerebro funcione de manera óptima. “Cuando el cerebro consume cuerpos cetónicos como energía, funciona mejor. Esta dieta se usa para pacientes con epilepsia refractaria a medicamentos. Así también, mejora la sensibilidad a la insulina, ya que cuando se reducen los carbohidratos de la dieta, se está previniendo y revirtiendo la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2, e incrementa la masa muscular debido a lo parecido de la estructura de las cetonas (cuerpo cetónico) con los aminoácidos ramificados y el buen aprovechamiento del organismo de las grasas alimentarias”, puntualiza. 

Aunque este proceso se utiliza para mejorar la salud, Tovar no aconseja someterse a este en caso de estar embarazada o durante la lactancia. Atletas de élite, personas con problemas renales o cálculos biliares, con trastornos hormonales raros, adolescentes, personas muy delgadas o con anorexia nerviosa tampoco pueden realizar esta dieta por razones de seguridad. 

Entre las ventajas de esta dieta, explica que, además de bajar de peso de una manera más rápida sin pasar hambre, ayuda a la pérdida de mayor porcentaje de grasa corporal comparada con otras dietas tradicionales y permite cambiar hábitos de nutrición al alejarse de los carbohidratos, que son altamente adictivos.

- Las dietas de moda. La preocupación por bajar de peso y mejorar la estética es histórica. Actualmente, gracias a los avances y recomendaciones nutricionales de especialistas en el tema, sabemos más sobre cuáles planes alimenticios son seguros y cuáles podrían suponer más riesgos que beneficios en pos de mejorar la silueta. En este sentido, la nutricionista Carolina Sosky explica sobre algunas de las dietas más conocidas y las llamadas dietas de moda. 

“Las dietas de ayuno o ayunos intermitentes suelen consistir en comer solo 500 cal uno o dos días a la semana, o pasar de 12 a 18 h al día sin comida. Mantener el cuerpo en total inanición por uno o dos días, o varias horas al día, puede ser muy peligroso, en especial en pacientes con diabetes u otras patologías en las que se verifican dificultades para regular el nivel de azúcar en la sangre. Además, el ayuno prolongado promueve el descontrol alimentario una vez que se empieza a ingerir comida nuevamente, por lo que el resultado puede ser inverso al esperado”, recalca. Entre las dietas que deben ser realizadas con cuidado, la especialista destaca también las llamadas dietas fit, ya que estas, cuando no son bien planificadas o supervisadas, suponen el excesivo consumo de proteínas (muchas veces hasta más de 12 claras de huevos diarias, sumadas a otros alimentos proteicos), lo que puede conllevar a problemas renales, hepáticos, deshidratación, como también palpitaciones, mareos y taquicardias. “Así también, la dieta detox, que incluye grandes cantidades de frutas y verduras en forma de batidos, licuados, ensaladas y sopas con supuestas propiedades depurativas, si son realizadas por períodos de tiempo prolongados, pueden terminar provocando dolores de cabeza, cansancio y náuseas, además de trastornos digestivos, como acidez, diarreas y efecto rebote en la recuperación del peso perdido, ya que principalmente lo que se pierde con ellas es líquido”, explica Sosky. 

La nutricionista tampoco aconseja realizar una dieta crudivegana, basada en el consumo exclusivo de alimentos crudos, ya que si el objetivo es bajar de peso, existen otros métodos más seguros y no tan restrictivos en cuanto a la variedad de alimentos como esta opción.

“Las personas que se embarcan en un plan de alimentación para bajar de peso deben considerar que es saludable bajar hasta 1,5 kg por semana y no más de 6 kg al mes, siempre considerando el peso inicial. La dieta debe ser fácil de mantener en el tiempo y no debe tener efecto rebote. Debe tener todos los grupos de alimentos, restringiendo las cantidades y contribuyendo a reeducar los hábitos alimentarios para mantener un estilo de vida saludable”, puntualiza.

nadia.cano@abc.com.py

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