La estrella de la temporada

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La tierra provee de los mejores nutrientes para mantener alerta a las defensas del organismo. Hay una vitamina que cobra especial protagonismo en esta época del año; te contamos en qué alimentos encontrarla y cómo sacarle mejor provecho a la ingesta.

Los profesionales en medicina advierten sobre la importancia de evitar las enfermedades de las vías respiratorias cuando baja la temperatura y señalan la importancia de incrementar el consumo de los productos de la tierra, ricos en vitamina C para fortalecer las defensas del organismo. El cuerpo humano cuenta con un sistema inmunológico que lo defiende de las enfermedades y su efectividad está relacionada a un buen funcionamiento, que depende a su vez de una serie de factores.

El secreto está en qué comemos

En las frutas, verduras y hortalizas de estación podemos encontrar lo necesario para repeler las enfermedades típicas de esta época. En este contexto, la vitamina C es la estrella. Conocer cuáles son las frutas, verduras y hortalizas que contienen dicha vitamina, y cómo consumirlas es lo que nos proponemos dilucidar.

La naranja es portadora de vitamina C o ácido ascórbico. Es una de las frutas más recomendadas por ser deliciosa, fácil de conseguir y accesible al bolsillo. Suponiendo que las propiedades de las frutas sean óptimas, medio vaso de jugo diario es suficiente para todo un día. Por otro lado, está el kiwi, que tiene una elevada concentración de ácido ascórbico. El problema del kiwi es que no se planta en Paraguay; la producción chilena es la que llega hasta nuestro país y el costo es algo elevado. 

No solo la naranja y el kiwi son beneficiosos; está toda la gama de cítricos y también algunas verduras, como la coliflor y el repollo, siempre y cuando se ingiera crudos.

Un punto a tener en cuenta es que la digestión de alimentos alcanza una temperatura muy  elevada, por lo que es mejor comer frutas en ayunas o con media hora de separación de una gran comida, para una adecuada absorción de la vitamina C.

Consejos para aprovechar al máximo la vitamina C:

‡ Consumir los jugos de cítricos poco tiempo después de que hayan sido elaborados.

‡ Cocinar poco los alimentos y con la menor cantidad de agua posible: los mejores métodos son al microondas y al vapor.

‡ Evitar consumir verduras y frutas enlatadas, porque pierden gran cantidad de vitamina. ¡Ojo! con los productos deshidratados pasa lo mismo.

‡ Conservar los alimentos fuente de vitamina C en recipientes oscuros y a temperaturas bajas.

‡ Preferir alimentos crudos a los cocidos.

Por último, hacemos algunas consideraciones en busca de aprovechar mejor las cualidades nutritivas de las frutas y de las verduras. Es bueno saber que debajo de la piel de las frutas se concentra mayor cantidad de vitaminas. Por esto, es mejor no excederse en el pelado. Además, se recomienda partir la fruta al momento en que se va a consumir. Ocurre lo mismo con los batidos y purés: si queremos conseguir todo su aporte vitamínico, debemos consumirlos inmediatamente después de elaborarlos.

Debajo de la piel de las frutas se concentra mayor cantidad de vitaminas.

Seamos restrictivos no "dietantes"

Por Evelyn Cabrera*



Es bueno tener en cuenta que hay mucha información nutricional y poco acceso a la educación nutricional. Por lo general, se opta por seguir una dieta restrictiva que consigue bajar de peso rápido, pero no se educa el organismo, ni cambia la conducta. La obesidad es un problema con solución, siempre y cuando el abordaje no sea "dietante".

Es importante entender que el tejido adiposo era considerado una forma de almacenamiento de energía en el pasado, y que ahora está considerado como un órgano con sus funciones y secreciones que no son inocuas para el organismo.

Existen fármacos, cirugías, tratamientos psicológicos y actividad física estructurada, entre otras opciones, para perder los kilos de más. Por algún motivo, el 90 % de los que empiezan una dieta deserta. Es por esto que los profesionales en nutrición proponemos cambios de hábito y de estilo de vida, ofrecemos conocimiento y tratamientos coherentes. Al principio, el paciente se entusiasma por no tener que "morirse de hambre". Con el tiempo, no logra controlar su naturaleza ahorradora, su compulsividad, su voracidad, su soledad, su felicidad o su tristeza, y fracasa. La tentación está y es fácil caer en sus garras. Es bueno empezar entendiendo que en el "empiezo hoy y termino mañana" no hay un compromiso real con el cambio.

¿Cuáles son las dietas restrictivas? La de la luna, del pomelo, del apio, del asado; comer una sola vez al día, no cenar, no desayunar, no tomar agua durante la comida, no comer frutas, dieta de una semana con un tipo de fruta diferente cada día, cápsulas "naturales", licuados en reemplazo de comidas, tés, cafés adelgazantes y galletitas adelgazantes.

¿Cuáles son las dietas restrictivas coherentes? Las que permiten comer valorando el hambre, las que incluyen frutas y verduras; carnes, lácteos, quesos magros; las que respetan edad, peso y estado metabólico, entre otros factores. Algo muy importante es: no solo comer, sino disfrutar el comer, y disfrutar los resultados del saber comer.

Inclinémonos por las dietas coherentes, evitemos los malos hábitos y escojamos un plan interdisciplinario que abarque todas las áreas en que la obesidad se infiltra; en la mente, en el cuerpo y en la vida. Seamos restrictivos, no "dietantes". Estemos atentos a la cantidad y calidad de comida del menú habitual, y que comer no se convierta en una obsesión. Mantengamos un grado mínimo de alerta constante en la vida cotidiana; seamos un vigilante informado, saludable y educado.

"Proponemos cambios de hábito y de estilo de vida, ofrecemos conocimiento y tratamientos coherentes."

* Licenciada en Nutrición - Centro Terapeutico Ravenna.