Novia en fuga

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El matrimonio dejó de ser prioridad para algunas mujeres. Ese temor al compromiso, visto antes solo en los varones, ahora se trasladó al campo femenino y dio origen al síndrome de la novia fugitiva. En esta nota te explicamos de qué trata este fenómeno psicosocial.

Según la psicóloga Rommy Campos Cervera, el síndrome de la novia fugitiva se origina en la decisión de algunas mujeres de ser madres solteras o vivir una vida sin contraer matrimonio por miedo al compromiso y pérdida de la libertad. “Las causas van desde lo personal hasta lo social. Una de ellas podría ser el temor a sentirse vulnerable. Algunas quizás tuvieron relaciones en las que se entregaron completamente y resultaron defraudadas, y esa experiencia dolorosa dejó una marca indeleble en el corazón que torna más difícil confiar nuevamente en alguien”, explica. La profesional comenta que en esta situación a la mujer, temerosa al amor, le resulta más fácil dejarse amar sin asumir ningún compromiso emocional con su pareja. “En estos casos se necesita una ayuda psicoterapéutica”, señala. Campos Cervera también encuentra una justificación social al síndrome de la novia fugitiva. “Este fenómeno se ha convertido en algo muy común en los tiempos en que vivimos, y tiene que ver con la emancipación femenina. La mujer ha llegado a ocupar cargos laborales que cualquier hombre desearía, y a conquistar un estatus profesional que relega el rol de esposa y ama de casa, y los envía a un segundo plano”, manifiesta la experta y continúa: “Muchas veces esta seguridad, adquirida a través de los logros profesionales, se ve amenazada por el compromiso matrimonial. Entonces, una se pregunta ¿será que no me arrepentiré después de un tiempo y querré volver a la soltería para volver a ser dueña de mi vida?”. Para la especialista, asumir el compromiso de esposa significa, en nuestro país, someterse a cierto tipo de control y exigencia masculina. Sin embargo, no todas las mujeres están dispuestas a este sacrificio. “Existen mujeres que deciden ser madres solteras y se encargan solas de la crianza de sus hijos, con tal de no aceptar la injerencia masculina”, afirma.

La decisión

El matrimonio marca un hito en la vida de las personas. La pareja debe analizar con detenimiento si es el momento de formalizar la relación para que no haya dudas frente al juez o en el altar. “Los novios deben estar seguros del amor que sienten. Además, es necesario que analicen si están preparados psicológicamente para asumir la responsabilidad de una vida en común, con todo lo que implica la convivencia”, expresa Rommy.

Desde el inicio del idilio se deben marcar las delineaciones a seguir y, claro, conversar siempre sobre la situación sentimental y si en un futuro los enamorados querrían jurarse amor eterno en una ceremonia social. “El casamiento debe ser el resultado de una convivencia armónica. La seguridad y la confianza son importantes. Los inconvenientes que se presenten serán oportunidades para ejercitar el diálogo y la comprensión. Practicar estos valores durante el noviazgo asegura un buen matrimonio. La amistad y la tolerancia son tan importantes como el bienestar económico y la satisfacción sexual”, resalta.

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Una opción

La psicóloga Rommy Campos Cervera sostiene que es necesario evaluar cada caso particular del síndrome de la novia fugitiva y buscar el motivo que las llevó a tomar esa decisión, desafiando el mandato social de una vida en pareja como la mejor opción para una mujer. Además dice que, aunque en países de primer mundo la exigencia de casarse ya no tenga tanto peso, en el Paraguay, tradicionalista y con fuerte incidencia del catolicismo, el matrimonio para una vida en pareja sigue siendo una de las premisas para una vida en sociedad. La especialista aclara que contraer nupcias es una opción de pareja y no una obligación.

Texto || jose.riquelme@abc.com.py