Osadía y versatilidad

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Rodeada de campo y naturaleza, Isabel Vermal (46) vivió en Tandil, Argentina, hasta su adolescencia, tiempo que recuerda entrañablemente. Tras su retorno a Buenos Aires, estudió Diseño Industrial y trabajó como gerente de marketing y ventas para numerosas empresas, antes de que el pasatiempo de hornear en su cocina para la familia y amigos la impulsara a dedicar todo su tiempo a la pastelería. 

Estudió en el Colegio de Cocineros Gato Dumas y, posteriormente, gracias al apoyo familiar, abrió su propio negocio: Smeterling Patisserie. 

Su versátil creatividad, la originalidad en la combinación de los sabores propios de la repostería, así como su minuciosidad y delicadeza la llevaron a destacarse. Desde el 2012 es parte del staff de chefs de elgourmet.com y, a través de su programa Pastelería para Fiesta, deleita con propuestas llenas de imaginación, especiales para todo tipo de celebraciones. 

Durante su visita al Paraguay, Isabel será parte del jurado del Inter IGI 2017 edición “Sabores del Paraguay”, una competencia internacional gastronómica en la que participan los mejores alumnos a nivel latinoamericano. Como jurado, tendrá que calificar a 130 futuros chefs de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Uruguay y Paraguay. 

Ella nos cuenta su vida, el giro que dio al inclinarse a la pastelería y sus expectativas sobre nuestro país.

¿Cuándo empezó a interesarte la cocina?

No viene de familia; ese no fue mi caso. En mi familia, sobre todo en la materna, hay mucha habilidad manual, ya sea en la costura o el bordado, pero nadie se interesó jamás por la cocina. Me empezó a gustar recién de grande, cuando con mi hija mayor le dedicábamos tiempo a cocinar como un método para pasar juntas y relacionarnos más. Para mí, la cocina tiene una característica especial: la reunión familiar.

¿Tu crianza en el campo ayudó a esa visión?

Nací en Buenos Aires, pero cuando aún era muy pequeña me trasladé a vivir a Tandil, ciudad que queda a unos 300 km de la capital de Argentina. Vivíamos en medio del campo, a 40 km del pueblo más cercano, por lo que recuerdo siempre esa etapa como una experiencia muy bella de mi infancia. Era un lugar para conectar con la naturaleza. Además, afianzó los lazos con mis hermanos y la familia. Pasábamos mucho tiempo jugando y compartiendo juntos.

¿Por qué la pastelería?

Me fascinan los olores, siempre huele a rico. Además, la pastelería es más precisa; siempre requiere de pesar, medir, tener un termómetro a mano. Es más para obsesivos, como yo. Así también, existe una muy buena relación entre los sabores de la pastelería y la estética, que es muy importante para mí. Es mucha más técnica que la cocina convencional. Si uno pone en su sazón una cebolla más grande, no pasa nada, pero 20 g de más significa mucho en la pastelería.

¿Esto quiere decir que nunca te involucraste con otras áreas de la gastronomía?

No. De hecho, siempre digo que no sé nada de cocina; ni siquiera podría filetear un pescado (risas). La verdad es que lo mío siempre fue muy focalizado en la pastelería.

¿Cómo diste ese giro de una profesión como la ingeniería industrial a la pastelería?

El diseño industrial se encarga de la creación de objetos de uso cotidiano y su producción, y considero que la pastelería también. Por eso siempre digo que yo no hago pastelería, sino productos comestibles. El cambio fue total; salí de un escritorio y una posición ejecutiva a tener un trabajo que requiere de mucho esfuerzo físico, pero apasionante. No puedo decir que haber pasado de una profesión a otra fue una decisión difícil; fue parte de una evolución. Lo complicado fue ser una emprendedora. Cuesta en cualquier país del mundo, pero en países latinoamericanos es un poco más complejo. Particularmente, siempre fui bastante osada.

¿Seguís involucrada en la ingeniería industrial?

Sí. A pesar de que encontré mi lugar en la pastelería, hace unos meses di unas charlas en la Universidad de Buenos Aires, desarrollada junto con el Ministerio de Cultura de la Nación Argentina sobre el diseño en expansión.

¿Es la primera vez que visitás el Paraguay?

Visité el país hace muchos años, pero es la primera vez que me toca estar acá como cocinera. Me entusiasma mucho, ya que ahora, cuando viajo a un lugar, lo veo con una mirada distinta. Me gusta salir a comer, probar platillos, descubrir las comidas típicas. Espero conocer más de la cultura del Paraguay, sus comidas y costumbres.

¿Creés que existen muchas diferencias entre la cocina argentina y la paraguaya?

Estamos tan unidos que existen un montón de cosas muy similares. Espero emocionada para probar todo.

Durante los últimos años, el crecimiento de la cocina dulce ha sido notable... Sí, la pastelería está constantemente en crecimiento, siempre muy de moda. Actualmente hay un montón de cosas nuevas en la repostería; se trata de un momento de gran desarrollo en el rubro.

¿Se puede hablar de una tendencia actual en el área de la pastelería?

Se está jugando mucho con lo escenográfico, mucho efecto especial, pero así también hay una vuelta a la recuperación de lo nuestro, de lo que cada región toma como propio. Hoy por hoy, un pastel debe ser partícipe del evento.

¿El auge de la alimentación sana o fit afecta al rubro?

Lo bueno de este nuevo modo de ver la alimentación saludable es que nos hace volver a la cocina, salir un poco de lo industrializado y revalorizar la materia prima. Creo que lo mejor de esta tendencia es estar interesados nuevamente en saber qué contiene todo lo que comemos. Sin embargo, la comida saludable no implica que todo sea exclusivamente light; simplemente es importante conocer el origen y la preparación de cada alimento.

Tu visita es en el marco de una competencia de cocina. ¿Cuál es tu labor dentro del concurso?

Seré parte del jurado. Es una competencia en la que evaluaremos no solo las habilidades culinarias, sino también el orden que se mantiene en la cocina y otros detalles. Todos los participantes están entusiasmados y se ponen cada vez más creativos. Las clases abiertas son siempre una experiencia muy linda en la que se puede apreciar todo el esfuerzo que le ponen los futuros chefs a sus creaciones.

Tenés un programa exitoso en Argentina...

Sí, soy parte de la señal del canal El Gourmet, en el que tengo varias temporadas grabadas. Aunque he realizado un poco de todo –obviamente, siempre relacionado con la pastelería–, lo que más hago dentro de la programación del canal es repostería. El programa me permite no solo tener exposición en toda Latinoamérica, sino también la posibilidad de conocer distintos lugares.

Los colores y sabores de sus creaciones; desbordar no solo inventiva, visión y perfección, sino también chispas de vanguardia y mucha personalidad.

Isabel Vermal

Ingeniera industrial por la Universidad de Buenos Aires (UBA), se enfocó en la pastelería y abrió Smeterling Patisserie. Desde el 2012 es parte del staff de chefs de elgourment.com y visita el Paraguay en el marco de una importante competencia gastronómica.

Sabores del Paraguay

La competencia internacional gastronómica de la que serán parte los mejores alumnos de la cadena de Escuelas de Cocina IGI (Instituto Gastronómico Internacional de Latinoamérica) tendrá por primera vez a nuestro país como sede. El evento, que se inicia hoy y finaliza mañana en la ciudad de San Lorenzo, calificará el trabajo de 130 futuros chefs, que llegaron al país desde Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia y Uruguay.

Además de Isabel Vermal, el jurado está compuesto por chefs de renombre internacional, como Takehiro Ohno, así como por representantes de la cocina paraguaya, como Daniel Bonapartian, chef ejecutivo del Hotel Crowne Plaza y el restaurante Lo de Osvaldo; Ciro Venialgo, chef ejecutivo de Unilever y Food Solutions, y Eduardo Báez, de El Omnívoro.

nadia.cano@abc.com.py

Fotos: Gentileza