Paraíso de expresión

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El poder inspirador que emana del aliento de la naturaleza, del verdor de sus bosques gallardos, del murmullo sinfónico de sus aguas y todos los seres que en ellas potencian el origen mismo de la vida resulta una grata evocación a la esencia de la humanidad.

Reconocer y admitir que debido a los abusos y contradicciones estamos atentando contra los recursos que permiten nuestro desarrollo y subsistencia es una labor que puede ser plasmada mediante las expresiones artísticas, para despertar conciencia tangible en varios estadios sociales.

María Teresa López Moreira es una reconocida artista plástica que decidió apostar al espíritu conjugado del talento y la denuncia para generar criterio y enviar un claro mensaje.

Egresada de la Escuela de Bellas Artes de Asunción, tuvo la oportunidad de formarse con eximios maestros nacionales e internacionales, como Roberto Holden Jara, Pablo Alborno, Ofelia de Kunos, Vicente Pollarolos, entre otros.

Enriqueció su formación cursando estudios en el extranjero, sobre todo en Alemania, a través de los cuales investigó y se adentró en técnicas como la cerámica, el batik (originario de las islas asiáticas) y el tallado en madera.

Tras el éxito y el profundo sentido crítico devenido de la muestra Tatarê, exhibida hasta el pasado miércoles en el Centro Cultural de la República El Cabildo, nos comenta acerca del proceso que la condujo a direccionar su ingenio y destrezas con el objetivo de remarcar el importantísimo rol que ejercemos en la lucha por la preservación del ambiente y sus consecuencias inmediatas.

¿Cuál es la línea artística que inspira la exposición denominada Tatarê y por qué decidió abordar la temática de los recursos naturales?

En esta ocasión salí de mi área para realizar un trabajo sobre la problemática del medioambiente, incitada por lo que venimos sufriendo con las copiosas lluvias, grandes inundaciones y altas temperaturas, que tantos perjuicios acarrean, destruyen calles y caminos, afectan la agricultura y ganadería; hechos que nos afectan directamente. Profundicé la idea luego de la visita del papa Francisco, quien, entre otras cosas, enfatizó sobre la importancia de proteger nuestra casa. Empecé entonces a dibujar los bocetos y organizar todo. Realmente son numerosas las consecuencias que van afectando a nuestro planeta; una de ellas es la deforestación, problemática abordada en la obra.

¿Existe un aspecto en particular de la muestra que demande especial relevancia? ¿por qué?

A través de ella se visualiza que al perder los bosques, como viene sucediendo en forma alarmante sin que se tomen medidas contra ello, acaecen problemas como los que mencionaba antes. Ellos son nuestra esponja natural, y juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de los caudales de agua y la conservación de los suelos. Escogí Tatarê como nombre de la exposición ya que se trata de un árbol muy noble, presente en varias regiones del país, Argentina y Brasil. Se lo reconoce por crecer en zonas húmedas, por su exquisita ductilidad y cualidades de su tronco.

¿Cuáles son los tiempos, el proceso, el abordaje y las técnicas presentes en Tatarê?

Desde el primer impulso que otorga la inspiración, la investigación, los dibujos, escoger los materiales a ser utilizados, etcétera, fueron unos seis meses aproximadamente, en los que el lenguaje artístico se fusionó armoniosamente con la idea. Son innumerables los detalles por coordinar, todo dentro de la técnica que conlleva el arte contemporáneo.

¿Cuál es su opinión acerca de la deforestación indiscriminada que padecen varias regiones de nuestro país?, ¿percibe una amplitud de conciencia social en los espectadores luego de ver la propuesta?

Cuidar nuestro planeta implica encontrar soluciones a nivel global, ya que las consecuencias nos perjudican a todos. La tala indiscriminada de bosques y los incendios forestales están destruyendo nuestra atmósfera, y afectan la salud humana y animal. Los comentarios fueron muy favorables, tanto que me solicitaron prolongar el tiempo estipulado de la muestra.

Desde su punto de vista, ¿resultan suficientes los espacios artísticos para exponer estas situaciones y qué podría hacer el Estado para mejorar eso?

Los espacios disponibles en nuestra capital son suficientes. Lo que sí falta es mayor preocupación por parte de la ciudadanía hacia los factores que inciden negativamente en el medioambiente. Tengo la impresión de que las personas piensan que esto no traerá consecuencias drásticas a corto plazo, sino que serán las futuras generaciones las que lidien con el dilema. En cuanto a las autoridades, creo que deberían actuar con mayor rigidez, controlando adecuadamente el cumplimiento de las leyes vigentes sobre el medioambiente.

Si tuviera que escoger un artista plástico nacional y otro internacional, ¿quiénes serían y por qué?

En nuestro país tenemos grandes artistas. No querría nombrar a ninguno en particular, porque todos son muy creativos; cada uno en su estilo. En cuanto a los internacionales, soy admiradora de Salvador Dalí, por sus obras surrealistas fantásticas. También, de Gaudí, gran arquitecto y artista, autor de la maravillosa basílica católica del siglo XX de la Sagrada Familia, en Barcelona; la Casa Batlló y la espectacular masa de piedra ondulante de la Casa Milá –La Pedrera–, etcétera. Me gusta también la artista americana en cerámica Beverly Pepper, de quien puedo mencionar dos de sus grandes obras: Cielo caído y Espiral arbrada, en Barcelona.

¿Qué proyectos tiene en puerta?

Próximamente participaré en dos exposiciones: la primera de ellas se realizará el 3 de mayo, por el Día de la Cruz, y la otra, organizada por el grupo Benetton, para una muy importante muestra referente al tema Agua. Ambas serán colectivas.

Las sensaciones que provocan el arte y sus múltiples expresiones están vinculadas estrechamente con la realidad. El acervo cultural de los pueblos y sus recursos naturales son un legado digno de preservar, por lo cual, María Teresa seguirá apostando a ellos, fusionando su habilidad y la sensatez en el mensaje, en un paraíso ideal y concreto.

María Teresa López Moreira

Luego de finalizar, con importantes reconocimientos, la muestra Tatarê, esta comprometida artista da muestras de sensibilidad social, abordando y reflexionando sobre la problemática ambiental dentro de la escena cultural.

Deforestación en el Paraguay

El problema se inició hace, aproximadamente, 70 años. El sector forestal siempre tuvo gran relevancia y participación en la economía; incluso, se llegaba a niveles en los cuales superaba en gran medida al sector agrícola, en cuanto a aporte. Sin embargo, la situación cambió y, desde 1970, la frontera agrícola sufrió un crecimiento expansivo a expensas de los bosques. En el periodo comprendido entre agosto de 2013 y julio de 2014 se detectó un nivel de deforestación que alcanzó 263.186 ha en todo el territorio nacional. Varios proyectos pretenden frenar esta realidad, sin que se reflejen resultados concretos. Fuente: Archivo ABC Color/ por Ariel Espinoza.

Texto Carlos Cañete Villamayor || carlos.canete@abc.com.py

Fotos David Quiroga y gentileza