Radio pública inclusiva

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Fue directora de Radio Nacional del Paraguay desde 2008 a 2013. El campo radiofónico siempre fue su lugar de trabajo. Allí adoptó sus primeras armas en el oficio de la prensa. Ahora apunta hacia nuevos objetivos.

Oriunda de San Pedro, su camino por el mundo de la comunicación comenzó en las cabinas de radio, entre micrófonos, consolas y altavoces. Sintió que el periodismo fluía en su sangre desde el primer instante en que abrazó la profesión. Se forjó en la calle, en contacto con la gente, con sus penas y alegrías. Buceó en el mar de información para captar alguna noticia y luego hacerla llegar a los hogares a través de los receptores. Judith recuerda que la etapa más intensa de su carrera fue en el año 1989, tras la caída del dictador Alfredo Stroessner, cuando comenzó la explosión social. Más tarde, su labor periodística tuvo una pausa para viajar con su esposo a Alemania, por motivos de trabajo. De alli se trasladaron a Colombia, donde permanecieron durante cinco años. Judith aprovechó para terminar sus estudios de comunicación en una universidad de aquel país y, además, tuvo la oportunidad de trabajar en una radio local. Con el paso de los años volvió a Paraguay y, tras transitar por varias emisoras AM, se presentó el desafío de dirigir Radio Nacional y aceptó. Hoy, cumplido el periodo al frente del medio estatal, nos comenta cuáles fueron los escollos que tuvieron que sortear con la junta directiva para alcanzar los objetivos que se propusieron desde el primer momento: “Una radio pública plural, incluyente y cultural”.

¿En qué situación se encontraba Radio Nacional cuando asumió el cargo? La radio estaba muy abandonada. La encontramos vacía de contenidos y de recursos. Una institución completamente en ruinas, desde el punto de vista técnico y edilicio. No tenía norte ni objetivos concretos. Nos planteamos una reforma completa de la radio; prácticamente una refundación. Eso exigió mucho esfuerzo, también recursos, que por suerte tuvimos. Hoy creo que la radio es 180º diferente a la que habíamos encontrado en 2008, en todos los sentidos. Yo me siento satisfecha, pero siempre hay mucho por mejorar.

¿Hubo algún tipo de presión durante su mandato? Trabajamos y actuamos con mucha libertad, hay que decirlo y lo reconozco. Por ejemplo, los militares estaban acostumbrados a que la radio transmita los actos castrenses. Entonces tuve que decirles que eso no lo haríamos más, ya que teníamos otros compromisos con otros sectores y que no era la modalidad de la radio; lo comprendieron. Lo mismo ocurrió con los políticos. Fue un proceso. Además, para precautelar la pluralidad, convocamos a un consejo consultivo y allí participaron Alcibiades González Delvalle, Aída Lara, Mario Rubén Álvarez, Martín Sannemann y Ángel Pachín Centurión. El consejo era ad honorem y me acompañó cuatro años, ya que se constituyó en febrero de 2009. Los miembros fueron asesores de la dirección general en materia de contenidos de la radio, tanto AM como FM.

¿El consejo renunció? Sí, porque también consideraron que fue una etapa concluida. Así, le dan al nuevo gobierno la oportunidad de encarar los desafíos como ellos quieran. A mí me hubiera gustado llegar a estas instancias con una ley, pero no lo hemos logrado. Los medios estatales deberían tener más independencia, más autodeterminación. Radio Nacional y la TV Pública, y las otras radios como ZP12 dependen de la Sicom. Y esta dependencia, en el caso particular de la radio y creo que lo mismo pasa con la TV, es muy nefasta.

¿En qué sentido? Primero porque presupuestaria y administrativamente depende de la Sicom, y es muy difícil dirigir o manejar un medio de comunicación de esa manera. Cuando no tenés decisión sobre la utilización de los recursos es bastante complicado. Personalmente, así como está, lo veo insostenible. Creo que existen alternativas. Nosotros planteamos una dirección nacional de medios públicos con autonomía, similar a la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas. Aparte, porque si hablamos de medios públicos, tiene que haber independencia editorial. En la práctica depende absolutamente de esa secretaría. Entonces, existe una situación de dependencia muy grande y eso es contraproducente.

¿Existieron trabas? Sí, bastantes. Obstáculos a proyectos y a otros asuntos que queríamos emprender. Pienso que este modelo, así como está, es insostenible.

¿Qué tipo de trabas? Por ejemplo, no se liberaban los recursos de la radio que fueron asignados por el Congreso, que al final eran administrados por la Sicom, sin participación de la radio. Es por eso que muchos proyectos quedaron a mitad de camino. Llegó un momento en que me prohibieron firmar los contratos de concesión de espacios... ¡Dirigís un medio o no dirigís! Fue una pelea, una lucha pero muy interesante, en el sentido de que gracias a eso tuvimos una programación bien variada, diversa y plural.

¿Eso incidió en su renuncia? Sí, el relacionamiento con la Sicom ya me parecía insostenible. Y el trabajo de la radio en sí me encanta, me apasiona, y le dediqué estos cinco años absolutamente a la radio con casi 12 a 14 horas de trabajo al día. Y todo lo hice con mucho amor. Pero la relación con aquella institución y esa falta de autonomía me parecían insostenibles. Ojalá se pueda resolver con este gobierno, porque no se pudo con las administraciones anteriores.

¿Existió alguna vez presión ideológica? No, no tuvimos ninguna incidencia del gobierno, ni con el de Fernando Lugo ni con el de Federico Franco. Lo que pasa es que abrimos la radio a todos los sectores y de pronto los partidos de izquierda tuvieron lugar. Y todos hablaron. En la primera reunión, en el 2008, cuando planteé que íbamos a trabajar con pluralidad, me preguntaron cuál es el significado de pluralismo y si iban a poder entrevistar a los colorados. Mi respuesta fue por supuesto que sí, pues lo que buscábamos es hacer periodismo y, cuando hacés periodismo, hay que hablar con todos. Hasta el 2008 solamente un sector de la sociedad podía hablar en esa radio y estaba totalmente identificada con el gobierno de turno. Y claro, el cambio hace que poco a poco la gente se vaya acostumbrando.

¿Cuál debe ser el papel de Radio Nacional en la sociedad? Estamos entregando una radio que ahora tendrá su prueba de fuego: retornar a antiguas épocas en las que fue un órgano gubernamental o avanzar en la construcción de un medio de servicio público que sea plural, incluyente, cultural y educativo. Mi visión de Radio Nacional es una en la que se puedan identificar todos los sectores de la sociedad y, sobre todo, que sea confiable.

La periodista asegura que le encanta la música. Además, las obras de Elvio Romero son sus favoritas y dice que las leyó todas. Comenta que nada de lo que hoy logró hubiera sido posible sin la ayuda de su esposo y de Tomasa, la señora que se ocupó de sus hijos durante 20 años.

Experiencia

Según Judith, los espacios radiales en nuestro país son desaprovechados tratando temas superficiales o banales. “Los medios se deberían utilizar para formar criterio en las personas o difundir nuestra cultura y educar”, expresa. Además, recuerda el desacuerdo que tuvo durante una reunión con los directores de medios estatales de la región, en la que fue criticada por exponer su objetivo de lograr una radio plural e inclusiva. “Las cabezas de los demás medios, como los de Venezuela, Bolivia y Argentina, por citar algunos, hacen de la radio un elemento gubernamental y me dijeron que así se debe trabajar. Yo no lo acepté y por eso se enojaron conmigo”, revela. Hoy, tras estos años de entrega, le dedicará más tiempo a su familia para luego retomar sus actividades profesionales.

Texto José Riquelme || jose.riquelme@abc.com.py