Un spa tiene como fin hacer sentir a las personas relajadas y vitales. El spa es un establecimiento de salud que ofrece tratamientos, terapias o sistemas de relajación, utilizando como base principal el agua.
Por lo general, estos institutos están ubicados en lugares alejados del ruido y de la contaminación que se observa en la mayoría de las metrópolis del mundo. En la actualidad, los mismos se pueden encontrar en las ciudades para responder a una demanda cada vez más creciente.
En ese sentido, Nayila Fleytas, coordinadora y mánager del spa Santokh del Hotel Bourbon, con especialización en centros de relajación de España, comenta algunas de las características que debe reunir un establecimiento de este tipo.
“La gente está acostumbrada a los servicios exprés y ese no es el concepto de spa. La ceremonia de visitar un spa lleva su tiempo de dedicación para que surta el efecto deseado. Su filosofía apunta a que la belleza exterior comienza en el interior”, menciona.
Según la experta, las terapias que se ofrecen en los spas deben ser un conjunto de experiencias para los sentidos.
La arquitectura debe transmitir paz y armonía para que el visitante pueda recuperarse del estrés cotidiano y reequilibrar sus fuerzas vitales.
“Para apaciguar los sentidos, se atiende a la palatina con un té de hierbas; se acaricia el tacto con un lavado de pies con pétalos de rosas y aceites esenciales, que expiden un aroma agradable para el olfato. A través de la visión percibimos un ambiente de calidez con imágenes de paisajes y flores que se proyectan encadenadas en una pantalla, y se escuchan sonidos de cascadas para alcanzar el relax y la calma para conectarte con tu yo interior, lo cual ayuda a desprenderse del estrés. La protección de la intimidad y especialmente que no exista ruido deben ser prioridad”, destaca.
Otro punto resaltante, en cuanto al servicio de los spas de alta gama, es que los vestuarios deben contar con lockers equipados con todo lo que se necesita para iniciar una sesión de spa, como toallas, ropa interior desechable, zapatillas y batas. “Así, uno no encuentra excusas como que no tiene ropa de cambio o apropiada para ir al spa”.
El sauna
Nayila Fleytas indica que no todo el mundo utiliza los saunas correctamente. “Los saunas húmedo y seco o turco deben estar supervisados por el personal responsable, que tiene como obligación controlar los tiempos para cada uno o la combinación de ambos. Para la primera vez, lo recomendable es entrar cinco minutos, salir y ducharse. Si se combinan los saunas húmedo y seco, se inicia siete minutos el húmedo aromatizado con eucalipto natural, luego a tomarse una ducha y beber agua o jugo de fruta, y repetir con el otro sauna, y así sucesivamente hasta aguantar un poquito más en cada uno, sin sobrepasar los 30 minutos”.
En materia de cabinas modernas de tratamientos que se utilizan en los spas, la aparatología tiene un capítulo aparte. La mayoría sirve para drenar el cuerpo con tratamientos como la presoterapia, cromoterapia, hidroterapia, crioterapia y termoterapia. También están la fotocuración y electrocuración, todos orientados a la revitalización general de la persona. En ese sentido, los productos tienen peso. “Las tecnologías europeas han puesto en el mercado las máquinas y los productos más avanzados para realizar sesiones ideales para purificar y desintoxicar el cuerpo. La línea spa de Germaine de Capuccini, que usamos en Santokh, es una de las más famosas del mundo que tiene como base las algas marinas, que son las reinas de todo tratamiento purificante y de salud”. Para finalizar, Nayila Fleytas apunta que el spa es un todo que se da, se ve y se siente.
EL ORIGEN
Según la Real Academia Española, el término spa es en su origen un topónimo de un centro termal situado en la provincia de Lieja (Bélgica), en la ciudad de Spa, famosa por las propiedades curativas de sus aguas desde la época romana. A partir del siglo XVII, como documenta el Oxford English Dictionnary, se generaliza como nombre común para fuente termal o establecimiento balneario, en inglés, y de ahí se extiende a otras lenguas. Su uso en español es muy reciente, a veces con mayúscula inicial y otras todo en mayúscula, que algunos explican como un acrónimo de salus per acquam (salud a través del agua). La historia relata que la palabra “spa” se empezó a utilizar para promocionar lugares semejantes a la fuente termal de Bélgica luego de la visita a este centro del rey Enrique VIII, de Inglaterra.
