Terapia de sonidos

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La sonoterapia es indicada como uno de los tratamientos auxiliares para la fatiga, el insomnio y el desequilibrio emocional. Se realiza con ayuda de los cuencos tibetanos, ya que su intenso sonido favorece la evolución espiritual, aliviando la mente y el cuerpo.

Los cuencos tibetanos son recipientes con formas de tazón que se fraguan por lo general a partir de siete metales cada uno simboliza un elemento planetario: Sol (oro), Luna (plata), Mercurio (mercurio), Marte (hierro), Saturno (plomo), Júpiter (estaño) y Venus (cobre). Desde hace unas décadas, estos instrumentos son empleados en medicina alternativa por algunos fisioterapeutas, neurólogos y psiquiatras. “Una sesión de cuencos tibetanos consiste en la unión de técnicas ancestrales de los himalayas con los materiales modernos del autoconocimiento que permiten transformar situaciones de nuestros estados mentales”, explica Mercedes Morga, maestra de reiki y terapeuta de cuencos tibetanos. Las sesiones comprenden un masaje de vibración y sonido, en las cuales el paciente consigue una relajación profunda a través de la disminución de las ondas cerebrales hasta la menor frecuencia, llamada alfa. Esta última se conoce como un estado de conciencia más satisfactoria, que deja la mente más despejada, serena, libre de tensión, al tiempo de que todo el cuerpo permanece relajado. “Las vibraciones de los cuencos son tan potentes que alteran el organismo de una manera armónica y aumentan las cantidades de linfocitos T, los responsables de reforzar el sistema inmunitario. Es una terapia holística que abarca todas las dimensiones de nuestro ser y limpia nuestras adicciones emocionales a nivel celular, logra restablecer el equilibrio energético, estabiliza el sistema de glándulas de secreción interna y los dos hemisferios cerebrales. Asimismo, reduce los niveles de ansiedad y agresividad. La práctica es recomendada para superar las depresiones, y aumenta la autoestima y la confianza”, especifica Morga.

Para quiénes

La terapia de sonidos apunta a todas las personas que buscan un bienestar emocional que las ayude a mantenerse equilibradas, saludables, centradas y calmadas a pesar de la velocidad con la que viven los ajetreos propios de la cotidianidad.

El procedimiento, cuya duración es de 45 min a 1 h, aproximadamente, se inicia cuando el cliente se acuesta sobre una colchoneta con los ojos cerrados y se concentra en los sonidos. Posteriormente, se apoyan los elementos en diferentes partes del cuerpo para recibir su vibración.

Respecto a la cantidad de sesiones, Carolina Morga refiere que depende de las necesidades individuales; no obstante, subraya que, como todo tratamiento de relax, cuantas más veces se reciban los beneficios, mejores serán los resultados. “Podría ser una o varias veces a la semana, o también una vez cada 15 días”, acota.

Historia de los cuencos

Pese al incierto origen de los cuencos tibetanos, su fabricación es atribuida a los monjes de esa región asiática, tras la caída de un meteorito. Según se cuenta, inicialmente, estos los usaron como recipientes para sus preparaciones culinarias, pero más tarde descubrieron sus misteriosos sonidos y los introdujeron en el mundo ceremonial. Los cuencos siempre fueron un tema tabú, además de secreto, y existen varias leyendas acerca del por qué, cómo y dónde se empezaron a elaborar.

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