Urbanidad

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Los buenos modales nos abren las puertas hacia el futuro. De este modo, podríamos lograr una sociedad ideal y hacer el bien a toda la comunidad.

¿Qué significan urbanidad, etiqueta y protocolo? Urbanidad es el proceder correcto y con buenos modales, que indica educación y respeto hacia los demás. Etiqueta es el ceremonial o conjunto de normas y formalidades que deben observarse en ciertos actos oficiales y solemnes. Protocolo constituye el conjunto de reglas que se siguen en la celebración de determinados actos oficiales o formales, y que han sido establecidas por ley o costumbre. Entre estos existen diferencias que se deben dejar claros, como que el urbanismo es el comportamiento de buenos modales; en cambio, la etiqueta es la forma adecuada de vestirse en una ceremonia, y el protocolo son las reglas que se deben seguir en una celebración formal.

Se entiende, entonces, que urbanidad es el conjunto de normas que no debemos perder de vista para comunicar dignidad, decoro y elegancia a nuestras acciones y palabras, así como para lograr una mejor relación con las personas con las que convivimos y nos relacionamos. Es por ello que, además, debemos considerar nuestra dignidad como personas y también la de los demás. Esto significa mantener un excelente aspecto personal, procurar que nuestra imagen sea la apropiada para cada ocasión, y que nuestro lenguaje sea correcto y cordial. Consiste también en dedicar atención a los aspectos más comunes de conducta en la casa y fuera de ella: comer con pulcritud, esperar nuestro turno en la fila, mantener nuestras cosas en orden, entre otros. Pero no podríamos hablar de urbanidad, etiqueta y protocolo sin recordar la palabra cortesía. La misma consiste en dar un poco más de lo que marcan nuestros deberes u obligaciones para que la vida sea más grata: ceder el paso a otras personas, ofrecer nuestro lugar a un anciano o alguna mujer embarazada, pedir permiso cuando nos cruzamos en el camino con alguien, ofrecerle una sonrisa a los demás, así como resolver con paciencia los pequeños problemas que se presentan a diario.

Es preciso enfatizarnos en la necesidad de rescatar los valores éticos y morales, a través de la enseñanza de la urbanidad como alternativa, para garantizar la formación del hombre educado, culto, sencillo y, por sobre todo, sensible a sus semejantes; teniendo en cuenta que cada uno es un ser individual, pero al mismo tiempo reflejo de una sociedad armónica. Todo esto podría ayudarnos a tener una convivencia ordenada, en la que todos podríamos sentirnos verdaderamente más a gusto.

Poner en práctica los buenos modales nos abre las puertas hacia el futuro, ya que se logra así una sociedad ideal, que hace el bien a toda la comunidad.

Recuerda: "El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su verdadera imagen" Johann Wolfgang von Goethe

Hasta la próxima entrega.

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