Contás conmigo... mientras me ayudes

Este artículo tiene 12 años de antigüedad

“¡Qué mala onda, siempre arrugás; no se puede contar con vos!”. Si tu amigo te reclama esto siempre, entonces algo va mal. Encontrar a la persona ideal con quien contar puede resultar complicado y, cuando parece que al fin la hallamos, pasan cosas que te ponen a pensar si está contigo porque te aprecia o solamente para que le ayudes en casos de necesidad.

Al compartir con tus amigos, debés ser simpático, demostrar tus sentimientos, tener gustos en común con esa persona y un sinfín de virtudes más; lógicamente uno espera también esas cosas, pero algunas veces, no todo es lo que parece, y quien suponías que era tu aliado incondicional terminó siendo alguien totalmente distinto de lo que imaginabas.

Cuando creías conocer a tu compañero de aventuras como la palma de tu mano, este en realidad muestra su verdadera faceta: ya no es el más afectuoso ni el que siempre te apoya, tampoco salen a vagar ni a tererear como antes. No tenés idea de qué pudo haber pasado, pero tu amigo empezó a ignorarte, y escuchaste por ahí secretos tuyos que solo le contaste a él. Además, algunos conocidos se alejan de a poco y, en vez del saludo, te matan con la mirada.

Te ponés a pensar cuál habrá sido el motivo del distanciamiento y llegás a la conclusión de que reacciona así porque no te arriesgaste soplándole respuestas en el examen y vino a tu memoria ese: “Por cualquier cosa, yo estaba en tu casa ayer”, mentira que por cierto no apoyaste; tampoco faltan esos molestosos chantajes: “Si no me das tu cuaderno para copiar la tarea, vas a ver” o “Pasame el número de tu amiga o le digo a Meli que te gustás de ella”. Por eso, si uno de tus amigos suele hablarte así, es porque necesita más de tus favores que de tu amistad.

Frecuentemente nos integramos a nuevos grupos, y al relacionarnos con otras personas vemos a alguien que por fuera se muestra bueno y confiable, por esa razón creemos que puede ser el “amigo ideal”. Solo tené en cuenta que no todo es lo que parece y, si estás queriendo evitar desilusiones, no le cedas inmediatamente tu confianza a nadie, tomate tu tiempo y conocé a las personas primero; entonces vas a saber con quién podés contar, ya sea en las buenas o en las malas.

Por Gabriela Vera (17años)