Las horas de sueño necesarias varían de persona en persona. Algunas requieren apenas entre 4 y 6 horas, mientras que otras se levantan argeles si no duermen más de 9 horas. Pero el hombre promedio debería descansar 8 horas para recuperarse de sus actividades diarias.
Hay personas que calculan cuánto falta para que suene su despertador, otras que duermen siempre a la misma hora y algunas que nunca lo hacen temprano, pero todas tienen algo en común; necesitan descanso. No darle reposo a tu cuerpo es muy dañino, ya que puede afectar a tu sistema inmunológico.
No recobrar la energía gastada durante el día puede causar graves trastornos de sueño. Por ejemplo, dormir poco hace que tengas más apetito, por ende, hace que engordes. Tan solo una hora menos de reposo hace que aumenten tus ganas de comer.
La falta de descanso también reduce la capacidad del cuerpo de generar anticuerpos. Si dormís menos de 6 horas cualquier gripe te va a tumbar y la efectividad de las vacunas que te inyecten se disminuirá en un 30 %.
Si sos de los que no duermen por usar el celular o la computadora tu solución es simple: ¡dejá los aparatitos y cerrá los ojos! Pero si sufrís de insomnio hay varias formas de tratar de tener sueño. Una de ellas es hacer actividad física durante el día, ya que sudar ayuda a que tu cuerpo necesite descanso y los ejercicios aeróbicos sirven para hacer que ese reposo regenere tus pilas.
Consumir verduras en gran cantidad, muchos productos lácteos y poco huevo es bueno para que el aparato digestivo no tenga tanto trabajo mientras dormís y, además, mejora tu calidad de sueño.
El reposo es demasiado beneficioso para el cuerpo, ayuda a regenerar las células que mueren, quema ciertas grasas que no son destruidas con la actividad física, te mantiene despierto durante el día y te hace más feliz. Así que dormí mucho, pero que tu jefe o la profe no te pillen.
Por Mauro Arriola (19 años)