14 de mayo de 2026

Si tu perro o tu gato se instala al final de la cama, no es casualidad: ahí hay calor, olor familiar y, a veces, vigilancia. Entender qué busca tu mascota cuando “adopta” tus pies ayuda a leer su bienestar —y a dormir mejor ambos.

Dormir en pareja puede parecer ideal, pero especialistas advierten sobre los peligros del sueño fragmentado. La solución podría estar en un “divorcio de sueño”, promoviendo así un descanso de calidad que beneficie la salud mental y emocional.

En un día atravesado por pantallas, notificaciones y pendientes, el último paisaje que ve el cerebro antes de dormir suele ser el dormitorio: ropa acumulada en una silla, cables a la vista, vasos en la mesa de luz, el celular encendido. La “limpieza visual” propone lo contrario: dedicar apenas diez minutos a reducir el desorden y las fuentes de estímulo, con el objetivo de acostarse con menos ruido mental y levantarse con una sensación de control.

Despertarse con el corazón acelerado después de un sueño de persecución, llegar tarde a un examen imposible o discutir con alguien que en la vida real no está presente no es solo una rareza nocturna. Para muchos, esas escenas se vuelven más frecuentes en épocas de incertidumbre, sobrecarga laboral o conflictos personales. ¿Los sueños “predicen” el estrés o lo están procesando?

Durante años, revisar el celular en la cama se ha convertido en un gesto casi automático: un último vistazo a las redes, responder mensajes pendientes, “revisar algo rápido”. Pero lo que parece un hábito inocente está erosionando, noche tras noche, la calidad del sueño. Frente a la luz fría de la pantalla, el libro de papel —o un lector sin retroiluminación intensa— vuelve a perfilarse como el mejor aliado para descansar.

GINEBRA. Investigadores suizos y alemanes han hallado que una breve siesta puede reconfigurar las conexiones neuronales, mejorando notablemente la capacidad cerebral de aprendizaje, según un estudio publicado este jueves en la revista NeuroImage.