La corta edad con la que los chicos acceden y crean su cuenta en las redes sociales, como Facebook, Twitter o WhatsApp, resulta alarmante. En muchos sitios virtuales, como política de las condiciones de uso, el interesado en poseer un perfil debe tener cumplidos 13 años de edad y este detalle, en la práctica, es ignorado por la mayoría de los niños, quienes ingresan datos falsos para crear un usuario.
Esta acción se presta para que los menores accedan sin los cuidados ni recomendaciones necesarias y facilita a que puedan ser víctimas de cyberbulling, sexting o grooming. La mayoría de estos constantes acosos vienen por parte de pedófilos que, así como los chicos, suelen no ser sinceros con sus datos y tienden a presentarse como niños o niñas de su misma edad. Entonces, para los afectados, no hay manera de saber realmente quién está detrás de la pantalla.
Los niños y jóvenes deben tener mucho cuidado con la información que dan de sí mismos y de quienes aceptan como amigos. Así como finjen ser mayores para inscribirse en las redes, otra persona que posee 40 años puede presentarse como estudiante de colegio, pues en internet es muy fácil que un lobo se disfrace de cordero. Después ya empiezan a pedir a los chicos que hagan cosas delante de las cámaras, que luego son descargadas y se usan como herramientas de extorsión.
Los padres cargan con la responsabilidad de informarse y manejar los recursos informáticos; deben poseer un sistema de supervisión si les van a entregar a sus hijos un celular con navegación. Además, tienen que considerar el uso de la compu en un sitio visible de la casa, como forma de control.
Internet es una herramienta muy valiosa para estudiar, buscar información y distraerse un poco, pero también es muy peligrosa si no se toman precauciones. Hay que tener en cuenta los pros y contras antes de autorizar que los niños puedan utilizarla.
Por Ricardo González (19 años)
