Guido comenzó a cantar a los ocho años en un coro parroquial y, a los 12, ya se presentaba en eventos estudiantiles. En el 2011 se unió a Slath –una banda de hard rock y heavy metal–, cuando el bajista Víctor Mora le propuso ser el vocalista. “Antes interpretaba solo baladas lentas y me dijeron que practique The Trooper, de Iron Maiden. Lo primero que pensé fue: ‘Acá voy a pelar’”, recuerda el joven, quien también admite haber encontrado su estilo gracias a este conjunto.
“En el 2014, unos amigos y yo formamos Stargazer, un grupo con el que queremos abarcar cuatro géneros: heavy metal, power metal, hard rock y blues”, relata. Con dicha banda, tiene dos canciones compuestas y, en Slath, escribió la mayoría de los temas. “Yo pongo las letras, y mis compañeros, la parte instrumental”, aclara. Asimismo, dice no ser parte de la élite que anda siempre con remeras negras, camperas de cuero y la melena larga. “Para mí, eso es solo una imagen”, confiesa Guido.
“Cuando inicié cantaba muy mal, pero el año pasado comencé a perfeccionar mi voz con técnicas que me ayudan a que salga más limpia y aguda”, menciona. Comenta que el metal es un estilo que no tiene demasiado campo, pero está comenzando a ganar terreno en el país, y desde el 2013 han salido muchas bandas que son denominadas como “la nueva ola del metal nacional”.
Dos de los eventos más grandes en los que actuó con Slath fueron: Rock en Py Fest 2014 y Kurijú Metal Fest 2015, mientras que con Stargazer ya tuvo tres presentaciones, la más reciente fue en la Copa Rockeros. “El género que hago no es tan rentable, pero me encanta; me divierto en el escenario haciendo lo que más me gusta”, asegura el músico.
“Mis ídolos son: James Hetfield, Dio, Bruce Dickinson, pero mi influencia principal en el heavy metal fue Rob Halford, de Judas Priest”, resalta Guido. Su sueño es ser solista e interpretar blues y hard rock. “A los jóvenes a quienes les gusta cantar, les recomiendo que busquen su estilo, exploren, profundicen y, sobre todo, no dejen que maten sus sueños”, finaliza el artista.
Por Ana Lezcano (19 años)
