El feminismo, como movimiento político, tuvo logros importantes para la construcción de una sociedad cada vez más igualitaria. El voto femenino es el caso más emblemático, pero además de esto, históricamente también ha luchado por los derechos de las personas homosexuales, por la libertad reproductiva y, ante todas estas situaciones bastante controvertidas, ha asumido siempre posturas firmes.
Sin embargo, no deja de ser exagerada la posición que muchas autodenominadas feministas asumen hoy. Nadie niega que la sociedad paraguaya es sumamente machista, pero esto no quiere decir que se deba llegar al extremo de pensar que absolutamente todos los hombres buscamos someter a las mujeres y que deban vernos siempre como potenciales enemigos de su libertad.
Asumir una actitud de constante defensa ante los que somos del sexo masculino, está muy lejos de ser un camino hacia los ideales de igualdad que el feminismo siempre promulgó. Por el contrario, lo que termina generando es un ambiente de confrontación, en el cual solo se discute sin llegar a ningún buen puerto, ya que tanto hombres como mujeres buscan defender radicalmente su posición.
Nadie vale más que los demás según su género. Una chica no es simplemente más capaz que un tipo o viceversa. Todos somos seres humanos; es nuestra calidad como personas la que nos hace mejor o peor que otros. Decir que la mujer —solamente por serlo— ya supera al hombre, porque este último ha destruido históricamente el mundo, es una tontería. Y si no me creen, busquen a Margaret Thatcher, Cristina F. de Kirchner y Dilma Rouseff en internet y vean lo que hicieron.
Por Rubén Montiel (20 años)