¿Cómo se inició tu pasión por la fotografía?
Comenzó a los 16 años gracias al amigo de mi hermana, quien fotografiaba cosas que yo veía diariamente, pero desde una perspectiva distinta. Recuerdo que pensé “qué interesante mirar el mundo de esa manera”, así que empecé a sacar fotos con mi teléfono sin saber las reglas ni nada.
¿Qué te tiene que llamar la atención para que saques una foto?
Es difícil decirlo, lo primero que hago es analizar si me emociona o me transmite algo. Depende mucho de mi estado de ánimo y de lo que quiera mostrar en ese momento.
¿Creés que la fotografía cambió tu manera de ver lo que te rodea?
Bastante. En todos los lugares por los que camino busco algo que me llame la atención. Creo que el arte me volvió más sensible con respecto a las cosas que veo; antes, por ejemplo, no me imaginaba que fotografiarun abrazo o un beso podría ser tan emocionante.
En la actualidad, ¿qué ámbitos te interesan dentro de la fotografía?
Ahora mismo estoy muy metida con todo lo que tenga que ver con nuestra realidad social: todo lo relacionado a la pobreza y el abandono de los patrimonios, que son bastantes descuidados acá.
¿Qué significa el arte para vos?
Él te da la sensación de que te escapás un rato del mundo, a veces necesitamos mostrar lo que sentimos y normalmente todo lo que sea emocional lo guardamos dentro de nosotros. La expresión artística nos da la libertad de dejar salir todo eso.
¿Cuáles son tus metas y tus sueños a corto y largo plazo?
Todavía tengo mucho por aprender, así que pretendo especializarme para poder retratar mucho de lo que tiene nuestro país. Después pienso viajar para exponer acá en Paraguay lo que hay en el exterior. Por último, me gustaría ser docente y enseñar fotografía o periodismo, carrera que también estoy siguiendo.
Por Rubén Montiel (19 años)
