“La gente sonríe al probar mis pasteles”

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Estudiar y ayudar al sostenimiento del hogar pareciera ser una misión imposible para muchos jóvenes y adolescentes. No así para Anahí Araújo (17), quien pone en la casa su granito de arena en lo económico, dedicándose a la elaboración y venta de tortas con su mamá. “Mi mayor paga es que la gente sonría al probar mis pasteles”, expresa.

Anahí comenta que, desde pequeña, su madre le instruía en los secretos de la pastelería y fue ella quien le otorgó el amor a este tipo de alimentos. “Mamá me pedía ayuda y me enseñaba a hacer las masas más sencillas; después vi la necesidad de darle una mano en el trabajo”, comenta. En el 2014, la joven empezó a estudiar Pastelería en el Instituto Gastronómico Internacional, concluyendo el curso en febrero pasado.

“Trabajamos en casa con mamá, recibimos pedidos y, a veces, ella está con las tareas hogareñas y me encargo solita del recado”, relata Anahí, quien, además, realizó cursos de pastillaje, decoración y seguridad en la cocina. La joven comenta que posee un gran amor por todos los dulces, pero tiene una mayor preferencia por la elaboración de cupcakes, brownies y tartas.

Además, expresa que le encanta la elaboración de los alimentos dulces, porque son platos más delicados y se les debe poner mucho empeño. Agrega que tiene el anhelo de inaugurar, junto con su madre, un local de pastelería y confitería en donde puedan exponer y vender sus productos. “La gente me dice que tengo un don especial, porque se nota que hago los pasteles con amor”, comenta.

Anahí relata que su sueño a largo plazo es poder recorrer el mundo, visitar distintas cadenas de restaurantes y demostrar sus habilidades con los platos dulces. “Me gustaría dedicarme a esto que amo, estudiar profesionalmente, viajar, conocer lugares y llevar mis pasteles a todos lados”, confiesa. Agrega que sus padres siempre la respaldaron en esto y le proporcionan la ayuda necesaria para alcanzar sus metas.

Anahí lamenta que existan muchos jóvenes a quienes les encanta la elaboración de platos dulces, pero no se animan a dedicarse plenamente debido a que creen que no hay oportunidades para esa profesión. “La gente me dice: '¡Qué vas a estudiar Pastelería!', pero ¿a quién no le gusta comer algo dulce?”, finaliza.

Por Brian Cáceres Verón (17 años)